jueves, 24 de enero de 2013
Listen to me, I'm on stereo (White noise)
Hay días en los que pierdo la fe. En los que todo se muestra como realmente es, a pesar de mis esfuerzos de escapar, de pensar que todo es maravilloso y que la vida, en el fondo, no está tan mal. Hay días en que los dioses se vuelven intervencionistas, y los recuerdos salen de sus tumbas. Ansío borrar gente de mi facebook, otra vez, como si así pudiera pagar con alguien que las cosas no van bien. Que van a ir peor, y que, joder, que no puedo hacer nada para cambiar, o para ayudar. No se trata tanto de sentirse útil, sino de saber si puedes ser. Como una persona fallida, algo que intentó ser como los demás, pero que siempre acaba por volver a su rincón, a ese lugar del que no le está permitido alejarse demasiado: no eres como los demás, no lo olvides. Puedes jugar con ellos, pero no puedes hacerte amigo suyo. Las cosas son así, lo siento. Y ni todas las chicas del mundo ni todos los poemas pueden cambiarlo. Tengo miedo. Pero no como un sentimiento o como una debilidad de espíritu, es algo tangible, puedo tocarlo. Puedo v-e-r-l-o. Creer en el amor no es suficiente, aunque sé que para ti es todo lo que necesitas. El amor me hace sentir debil, agotado tras un viaje demasiado largo, que nunca acaba. Solo quiero descansar en tus brazos, y cerrar los ojos, aunque solo sea por una vez. Basta, estoy hablando demasiado, nunca he estado tan lejos de un dia perfecto como hoy: dejame, dejame solo, pero no me dejes caer, no te marches, vigilame desde la distancia. Quiero saber que estás ahi: es divertido saber que alguien se preocupa por ti, que hace parecer tan insignificantes mis pecados. Anhelo la redención, pero también el fracaso, la condena: quizá es el resultado de tantos años de dudas. Posiblemente me lo he ganado a pulso, eso de quedarse en tierra de nadie, en tierra yerma, en la que nada crece. Los trenes ya han dejado de pasar, en esta estación abandonada, en la que ya no hay nada que decir, ya me conoces: soy un tipo timido, de pocas palabras. Ya no sé diferenciar la tristeza del cansancio: tus miradas me parecen iguales. Eres lejana, ausente, un misterio. Ya no importa. Me voy. El amor es una ola, una ola gigantesca, lejos, estoy lejos de ti, de tus abrazos, de tus palabras, ya no me importa nada, sigo mi camino, abandonando mi destino, jugando con él hasta romperlo. No quiero crecer, no quiero ser nada, solo moverme, hablar, pensar. Con la esperanza de que eso me sirva de algo, aunque no sepa para que. Steve Jobs. Movimientos. Ata los cabos. Nunca se sabe, baby. No he conseguido hacer de mi vida algo interesante, ese es mi fracaso más reciente, mi más monumental error. Pero no se como empezar, no se absolutamente nada, vivo en circulos, sin despegarme de ese centro de atracción que es mi propia soledad, o la tuya. También me importas. Pero no te hablo a ti, sí, sí, a ti, no pienso en "tu" soledad. Me importa una mierda. Es solo un recurso literario, le hablo a alguien, pero ese alguien no existe, o quizá es solo una parte de mi ego. Soft, hard, hardcore. Como la portada de Pulp. Quiero ser demasiadas personas cuando sea mayor, si es que alguna vez soy lo bastante paciente como para soportar el paso del tiempo, como para saber como las cosas dejan de ser lo que eran y cuando las energias se desvanecen. No estoy preparado para eso. Pero tengo que estar aqui, en el frente, donde la guerra se hace más dificil, donde sabes que no saldrás indemne: de este trayecto sólo se sale náufrago. Es complicado, y, joder, me esfuerzo por comprenderlo, por entenderlo aunque no pueda cambiarlo, pero me supera. Si hay algo peor que las expectativas respecto del futuro, son las expectativas respecto del pasado: lo he comprobado, una vez cortas el cordon umbilical, pequeño, estas jodido: no hay marcha atras. Y cuando las cosas se rompen, no se pueden arreglar. Las palabras quedan dichas, los olvidos son solo concesiones, pero bajo la superficie sigue ahi, el miedo, la irrelevancia, la envidia y la fatiga. El deseo. El sexo. Todo continua en el mismo sitio, dandole forma al trauma o puede que a una forma de vivir incompleta, marcada por la insatisfacción, ¿quien sabe?. No tengo mucho más que decir, por lo menos a estas horas, o por lo menos, por este medio. Music moment:
miércoles, 23 de enero de 2013
There's a hope, there's a light
Ayer soñé contigo, pero no recuerdo muy bien de que iba la historia. Nada de sueños eróticos, no: ya pasé esa etapa. A decir verdad, ni siquiera estoy seguro de ser capaz de identificar un sentimiento con una persona. Posiblemente no fueras tú la de mi sueño, posiblemente no fuera nadie. Posiblemente los sueños sean excusas para hablar de otras cosas. Por primera vez en mucho tiempo, cada paso que doy me dirige a un lugar, noto el movimiento en mi vida. Es fantástico. Se acabó el sindrome de Estocolmo: la soledad está ahí, no se ha marchado a ningun otro lugar, pero ahora empezamos a saber cómo tratarnos. La velocidad, la calma. Hay de nuevo una tormenta en mi cabeza, rayos, truenos, olas gigantescas, los trozos del barco saltan por los aires. Mi Pequod vuelve a sufrir, pero allá estás, por fin, tras años de persecución te veo delante de mi, tangible, accesible, todos tus secretos se desvelan como mentiras, mentiras protegidas por el silencio. Vamos, no ha sido tan grave. Has perdido, pero el juego es así. New Yorker, New fucker. Nuevas maneras de joder al personal. Y en cambio, todos seguimos siendo devorados de la misma forma. Mi generación no se me antoja tan diferente a las demás. Cuando voy a los bares, por la noche, veo los mismos gestos, los mismos deseos, idénticas satisfacciones y fracasos. No. No somos tan diferentes. Las tecnologias solo hacen mas notoria nuestra propia estupidez, pero nada mas. Triunfadores y paletos: todos a la tele, todos a construir la ficción con la que olvidar nuestra vida de mierda. Vamos a ir al cole, todos sonrientes, todos con las cabezas bien lavadas. Joder, que versión más cutre. Será que tengo que irme en 5 minutos y la calidad del post se resiente. Ultimamente no hago más que encadenar post horrible tras post horrible. En fin, antes podía excusarme en la cantidad limitada de mis escritos en plan "pocos pero buenos". Eso ya no funciona. Mis sentimientos empiezan a verse muy limitados, quedandose en lo básico, en el ABC. Camino del mono. Mierda. Debería haber soñado contigo. Hubiera sido más divertido.
Ahora, una muestra de mi mp3:
lunes, 21 de enero de 2013
Music Stories #1 ( aka What have you done little brunette?)
Advertencia: este es un relato pulp. Mucha violencia. Sexo. Tacos. Diversión. No lo juzgueis muy severamente. I'm just playing...
"3:00. Hora canibal. Buscando como loco el contacto visual: discotecas de chicas jovenes, de instituto. Buenos culos, pero mal ambiente. Demasiado gilipollas con el pelo de cenicero. Pensaba que esa época habia pasado, pero sigue ahí, presente. Posiblemente haya sido yo el que ha estado metido en algun agujero. Bailo sin parar, pero sin ganas. Se me nota. "Los tipos duros no bailan". Está claro. Está claro. Las luces se apagan, se apaga la noche. La gente se va. Los triunfadores vuelven a casa. A echar un polvo. Me imagino sus posturas: yo lo haría mejor, aunque ultimamente no se me empalma como antaño. Estoy perdiendo facultades. Lo malo del sexo es que se te suba directamente a la cabeza. Cuando puedes ver una película porno sin ponerte cachondo: ahí, joder, ahí tienes un problema. Buscas a Sasha Grey. KEEP WALKING. KEEP PLAYING. MAYBE NEXT TIME. Los demás vamos a por las sobras. Los carroñeros. Los feos, las viejas, las gordas. ¿Algo más? Sí, tú: sé que estás en algun lugar, esperandome. Un cabrón romantico eso soy. Camina mas rapido, mas rapido, mápido. Ojos en todas direcciones, sin objetivo. Entras en un bar. Musica alta. Guns'n'roses, Motley Crue. Este es el rollo. Una cerveza. Otra. Otra. Te pones al lado de la máquina de tabaco. Escondido. Al lado de la ventana: eres un espía. Estas buscando, no quieres ser encontrado. Agente doble. Agente doble. Un disparo en la pierna. Has caido. Mueres. Vuelves. Alli está: la vieja, mirándote. Está borracha. Se le nota. En la mirada. Y en sus michelines. No es apetecible. No estoy tan pedo. A lo mejor por eso estoy solo. Me falta beber más, perder la conciencia de las cosas, de lo importante y de lo irrelevante. Miro al suelo. La camarera sube a la barra: morena, ojos de vicio. No puedo apartar mis ojos de tus piernas. Hablo con ella. Imaginariamente la acaricio. Me gustaría morder tus pezones, lamer tus pies. Se retuerce en la barra, enviandome señales esquivas. Está claro. Tengo que hablar con ella. Esta claro. Miro al suelo. No tengo sueño. No tengo un lugar al que volver. Mi casa está en tu entrepierna. Justo allí donde ahora te metes la mano. No puedo pensar en otra cosa que en tenerte. Jodida desgracia. El reflejo de mi mismo me invita al desafio: a estas horas ya tengo una pinta bastante agresiva. La barba. Los ojos cansados. Aún no he perdido mis músculos. Es el momento. Voy al baño. Me gusta mear fuera de la taza en las discotecas. Que se jodan. Vuelvo al punto de encuentro: hay cinco gilipollas saludando a la camarera. Ojos marrones, pelo negro. Labios entreabiertos. Aun sigues bailando en mi cabeza. Buscando. Todas las noches. Buscando algo como tu. Ahora estas aqui. A mi lado, tan lejos. Imitaciones baratas de Nikki Sixx, aunque quiero esos tatuajes. Un amigo flaco con el pelo largo. Uno gordo con el pelo largo. Otro con barba, y otro que parece maricón. Hablan con ella, pero no se lo que dicen. Entra un borracho y le regala una flor a mi morena. Ya es mia. Desde el momento en el que entré ella fue mia. Pasan las horas, no ocurre nada. Sigue bailando, pidiendome que me dirija a ella pero no lo hago. No hace falta. Te quiero puta. Eso te gusta. Aqui no hay lugar para romanticismos baratos. Me pegarás, nos odiaremos, nos hundiremos y nos necesitaremos. Demasiado fuerte para el publico adulto. Eres mi porno, mi revista escondida bajo la cama, mi secreto, mi trauma. En tí reuno toda mi frustración. Eres la cara oculta de la luna. THE DARK SIDE OF THE MOON. Supongo que me completas. Hora de cerrar. ¿Ya' No. No quiero irme. Pero acepto mi derrota. Sweet child o'mine. Fracaso. Está bien hijo de puta. Cierra el telón. Cojo mi chupa, sigo el itinerario que me ha traido aqui. Mis trozos de pan. El cuento de nunca acabar. Fuera de lugar. Otra vez. O quizá como siempre. Doy vueltas en circulo. Vuelvo por la playa, solo: algunas personas estan follando. El encima. Ella abierta de piernas, llenandose las bragas con arena. Algunas en cambio se limitan a hacer mamadas. Mueven la cabeza muy rapido. Casi puedo oir sus gargantas desde aqui. Hace frio. Soy un voyeur. Escucho gritos a lo lejos. Gritos fuertes. Una chica. Ella. Rodeada por los gilipollas. Aaaaah. Aaaaah. CALLLATE ZORRA. CALLATE Y MÁMALA. Joder. Mierda. Hostia puta. Lo tengo clarisimo cabrones. Esta noche no volvereis a casa. Agarro un trozo de madera que hay muriendo justo en la orilla. Afortunadamente tiene un par de clavos. Va a ser divertido. Me ahorro el camino. No sé lo que hice mientras veia aquellos culos peludos desnudos. Cabrones. Ahhh aaahh. Uhhh. Cinco contra una. JUA JUA JUA. Cinco contra dos. ¿Eh?. Le sacudo a uno por debajo, enganchandole los clavos en los huevos. Espero que te guste, cabrón. Cae chillando como un cerdo. Uno empieza a correr con los pantalones en los tobillos. Se tropieza y come un buen montón de arena. Tres contra uno. Vamos. Vamos. ¿Pero de que cojones vas gilipollas? La morena pone cara de no entender, el rimel corrido, ojos llorosos, sus pezones, mis pezones, erectos. Sus bragas arrancadas. Os divierte esto ¿verdad paletos?. Soy un Quijote de mierda, pero un Quijote, a fin de cuentas. Corro directamente hacia uno. Intenta defenderse, pero sus puñetazos no me hacen daño. Estoy poseido. Si por el amor o por el odio es algo que no puedo diferenciar. Sigo pegando, su cara se llena de golpes. Más. MÁS. Tu eres mis horas solitarias, mis frustraciones, las chicas que me ignoraron, los jefes que me despidieron, todas aquellas tardes abandonado, los plantones. Más puñetazos. Para por favor, para. PARA LO VAS A MATAR. No. No quiero matar a nadie. Se escuchan gritos lejanos, dicen algo de la policia, pero no lo entiendo bien. No he hecho nada malo. Los que quedaban ya no están. Nikki Sixx ya no está. Las mamonas y los folladores tampoco. Solo se oye el ruido de las olas. Lo más parecido al silencio. Interrumpido por los gemidos, cada vez mas flojos y dolientes del tipo de los clavos. Me acerco y de un tirón te los arranco. Un chorro de sangre mancha mi chupa. Bueno, supongo que esto me da personalidad. Vamos, chico, lárgate. Tiro el liston lejos, al mar. Solo quedas tú. Por fin solos. ¿Estas bien? Le tiendo mi mano. Sonrio. Ya no tienes nada que temer. ¿Pero que cojones dices? Estás loco! SOCORRO JODER, SOCORRO. Tranquila, ellos ya no pueden hacerte daño. ¿daño? ¿daño? ME LO ESTABA PASANDO DE PUTA MADRE, GILIPOLLAS, ME ESTABAN FOLLANDO COMO HACIA TIEMPO QUE NO ME LO HACIAN. ¿Como? UNA ORGIA CABRON, CLARO, CON ESA CARA...ME DAS PENA. Mi morena. sus pechos erectos, su culo manchado de arena, todos sus poros abiertos por el sudor. El olor de sus bragas se mezcla con la brisa marina. Sus insultos me siguen. Me siguen. ME SIGUEN. ME SIGUEN. JODER. ME SIGUEN. PAM! ME SIGUEN. ME SIGUEN. PAM! PAM! ARGH. ARGH. ME SIGUEN. ZORRA. ZORRA. PAM! PAM! CLAC! SE HA PARTIDO MI ORGULLO, OXIDO DENTRO DE TI. EL HIERRO HARÁ SU PARTE. Espero que me recuerdes. Que recuerdes el último dia de tu vida en el que necesitaste ayuda. Enciendo un pitillo, inhalo despacio. El humo hace su recorrido. Es reconfortante. Pero la policia nunca viene. Godot. Empiezo a caminar, dejandote atrás. En silencio. Tranquilo. Pero triste. Como siempre. Eso nunca cambia. Es la misma historia. La misma puta historia de todos los días."
No me ha gustado mucho, pero ya que lo había empezado, me sentía en la obligación de terminarlo. Y ahora...un poquito de música:
Dora Maar, Dora Maar
You will never die. You will never die. Esto me repito a diario, como un matra. Sobrevivir a mi propia eternidad. Algo dificil, pero se consigue no dejando de pensar, no importa bien el qué, pero sin dejar de hacerlo, como si te movieras. Mantener la calma en tiempos de tormenta, con todo el viento corriendo en tu dirección. Esto no es correcto. No dejarse llevar por los tiempos, es injusto. No quiero mantener la calma, y cuando bebo, lo hago con la intención de emborracharme, pero últimamente no lo consigo. En fin,me estaré haciendo escocés, lo que por otra parte, no me desagradaría. En la cama, tapado, recien duchado, con sueño, pienso en Music Stories: algo pulp, sencillo, rapido, con violencia, sexo, tecnología y música. Mucha música. En fin, todo se reduce a distraerme, por mucho que cambie, sigo manteniendo ese complejo de Dios. Me gusta construir mundos, sentir que tengo el control. Para. Templa. Manda. Esta tarde empiezo, seguro, seguro. Ahora más que nunca necesito llenar mis pulmones con aire, hacerme consciente de lo que me rodea, pero tener una via de escape. La via, por primera vez en mucho mucho tiempo, no eres tú, no es nadie, sino yo mismo. Necesito reafirmarme, demostrarme que puedo crecer o hacerme invisible. Quiero tener el poder. Frases sueltas que no llevan a nada. Sin temas y sin tiempo: es imposible que algo salga bien. La prisa. La espalda. No es tan grave como pensaba. Gracias por hacerme sentir un niño mimado, doctor. La gente. Siempre está ahí, pero afortunadamente, empiezo a solttar las cadenas de su opinión. Puedo disfrutar más de ellos. Sintiendo que no necesito a nadie para ser feliz, toda compañia es buena, toda es un pasatiempo. No pongo en juego nada vital. Es algo asi como una zona de confort, o por lo menos ese es el nombre que le puse hace un tiempo. Si, lo sé, soy mucho de ponerle nombres a las cosas. En cierta manera es una forma de seguir jugando a Dios. Les pongo nombre y ¡pam! ya son mias. No estoy enamorado de nadie, y ni falta que hace. Soy feliz leyendo, escribiendo, jugando con mi perro y manteniendo un duelo de ambiciones con Napoleón. No digo que mi vida sea la más emocionante del mundo, pero puede llegar a serlo. Por lo menos no he hecho nada aún que me impida disponer de esa opción. Jockey. Al caballo. Corre, corre. Otra cosa que me entretiene mucho es pensar en nombres de caballos: si tuviera uno, lo llamaría Troyano. Español tambien me gusta como nombre de caballo. Quizá sea el único contexto en el que me gusta esa palabra, aunque a decir verdad, tampoco es algo que me quite el sueño: mi patria es mi juventud, mi familia, los seres que quiero. Todos los demás, todo el mundo, con sus noticias y sus preocupaciones son barbaroi, extranjeros, extraños satelites que rondan a mi alrededor. Pero me importan una mierda. En fin, creo que, si soy sincero, este es uno de mis peores posts, no he dicho absolutamente nada y he resultado irritantemente trivial. Let's fishing.
Esta canción me hace pensar " Estoy triste, pero no importa":
domingo, 20 de enero de 2013
Cleaning Up The House
Me siento bien. Domino mis propios sueños y mis miedos no acaban por tomar el control, lo que supongo que en el fondo, a pesar de la posible falta de creatividad que este estado puede suponer, no está mal del todo. Sin embargo, aunque esta parte de mi siempre me ha dado más penas que alegrías, de que la he sentido más como una carga que como un merito, he de reconocer que la voy a echar de menos. Pero siento que he de renovarme, tengo que hablar de otras cosas, ultimamente sentía que estaba exagerando mi propio dolor, limitandome a mi mismo: hay otros temas interesantes, otros sentimientos, otras areas que ahora me apetece mucho explorar. Por aqui se empieza, pero aún hay más. Necesito sentirme más autentico, sobretodo a nivel emocional, por eso, a pesar de los buenos momentos que he podido sentir hablando con personas que no conozco en persona, es momento de dejarlas atrás. No hay ningun interes oculto, ni ningun enfado. De hecho les agradezco que me hayan hecho sentir menos solo en algunos momentos, pero consideraría una farsa seguir manteniendo ese vínculo. Necesito dejar atras esta etapa de mi vida, con todas las consecuencias. Ayer me di cuenta de que el mundo ofrece muchas historias, muchos cuentos que esperan a ser relatados. Volví despues de 8 años al Coyote, el primer lugar en el que bailé con una chica, el inicio de mis inquietudes. Tenía miedo, miedo de reconocerme postizo en un recuerdo que ya no tenía nada que ver, algo asi como romper una fotografía. Pero lo pasé muy bien. Bailé (agité mi cabeza arriba y abajo sin parar durante 3 horas) y volví a quedarme fascinado con las chicas. Olvidé todos mis fracasos posteriores, todas esas angustias: volví a ser el chico inocente que se queda con la boca abierta mirando a la bailarina, incapaz de gestionar el estímulo potente de la belleza. El ambiente de deseo, de gente con personalidad, ajena a las modas: un mundo más allá de todas aquellas expectativas. Axl Rose en la pared, un bufalo con gafas de sol, Bono en el techo. Suena "Cover you in oil", y una chica morena, se sube a la barra. Empieza a bailar, se quita la camiseta y mueve su pelo. Toda la sensualidad estaba allí, allí mismo. La emoción de mi adolescencia, el viaje al pasado. Daba igual que me hiciera caso o no, lo importante es que había recuperado algo que pensaba perdido, una parte importante de mi mismo. Las acrobacias, piernas abiertas. Gente tranquila, bebiendo sus cervezas. Joder, como echaba de menos bailar de manera salvaje, sin preocuparme de parecer guay o de las miradas femeninas, de como voy a entrarle a aquella chica, dejé de pensar en ligar. Aquel espíritu era más importante. Había pocas chicas, unas cuatro o cinco, ninguna rubia, pero hubiera vendido mi alma por cualquiera de ellas. Lo noto. Hablo como si estuviera de nuevo al principio del camino, al inicio, olvidando las frustraciones, sintiendome bendecido por una especie de segunda oportunidad. Camisas de cuadros, algo vicioso en sus gestos. Venimos a divertirnos. A pasarlo bien. Que se joda el mundo. Que se hunda el barco. Un niño. Así me siento, aunque quizá un poco más cansado, o más viejo. Que coño. Estoy en lo mejor. Tengo 26 años y parece que salgo de mis propias oscuridades. Sé que esto puede hacerme parecer menos interesante, pero siempre tendré el mapa para volver a aquellas tierras. No es un adiós, sencillamente un hasta luego. Nos volveremos a ver, lo sé, en algún momento, cuando los deseos no se hayan cumplido, cuando los besos se hayan olvidado y la soledad vuelva a reclamar su espacio en mi cama. Está bien, acepto el trato. No aspiro a ser una persona diferente. Tengo los mismos fallos, las mismas manías, los mismos miedos, las mismas ilusiones. Pero ahora me apetece probar en otras tierras, hacer otras cosas, ofrecer otra versión de mi mismo. Sigo pensando en Ubú, en mi tesis, en el recital poetico, en conocer gente. Sí, me apetece conocer gente nueva, sentir ese frenesí inicial que aporta cualquier cambio en la rutina. Lucharé contra mi debilidad posterior, por lo menos tendré que intentarlo. A veces se me antoja que en el fondo, es algo muy sencillo. Interactua con el mundo. Participa. Intentalo. Eso en sí, ya es un logro bastante importante. Y después, insiste, repite, cae y alzate. Así y así todos los dias de tu vida. Joder, parezco un predicador, aunque no deberia avergonzarme de esa faceta, reconozco que me encanta hablar en los desiertos. Music Stories. Una de las cosas que me gustaría hacer ( esto lo digo como proyecto a largo plazo, tan largo que está en las cosas casi casi irrealizables, pero bueno) es ser el dueño de una discoteca. Pero una guay, no de esas que están en el Barrio. La idea sería algo asi como montar La Hacienda. Y yo, por supuesto, sería Tony Wilson. No es muy original, pero me encanta el nombre de Crazy Horse. En fin, supongo que es momento de marcharme, de poner el punto a la tarde de domingo, tan aburrida como todas mis anteriores, pero, sin embargo, tan diferente.
Algunas canciones escuchadas ayer, otras, simples improvisaciones:
viernes, 18 de enero de 2013
Noise/Rabbits/Cinderella
Todo vuelve a la calma, aunque sólo sea de manera relativa o superficial. Me encantaría ser una especie de profeta, de flautista de Hamelin y arrastrar conmigo a las multitudes. Todos al rio, todos al desierto. A empezar de nuevo. La sola idea de pensar en empezar, me pone en marcha. Pero esto no significa nada. Me encanta empezar millones de cosas, para luego abandonarlas, para dejarlas ahi, como pruebas de que lo intenté. Suelo ser poco constante, sobretodo para la construcción de mi propia vida: esto es algo que tengo muy claro, una especie de regla de la compensación. Asumo que no puedo tenerlo todo, asi que prefiero que mis energias se dirijan a todo aquello que quiero hacer. El vivir ya es otra cosa. Me gusta pensar que la relación con las amistades, los amores y, en general el trato humano es la misma que existe entre un jardinero y una planta. En ese sentido, yo soy un mal jardinero, puede que el peor. Vivo en un mundo de expectativas, ahí me siento comodo, imaginado la cantidad de opciones que me son ofrecidas, todos los caminos, estan ahi, esperando, esperandome a mi, precisamente a mi, para ser recorridos. A veces pienso que la vida me ofrece demasiados estimulos: demasiados proyectos vitales, demasiadas chicas, demasiadas palabras, demasiados versos. No, no funciona. Y por eso no se me caen los anillos en reconocer que soy aburrido. Todo se vuelve oscuro cuando empiezo a hablar. Quizá el fallo está en mi mismo, en repetirme tan a menudo mis errores, mis tropiezos, como queriendo, sin querer, volverlos a repetir. Mi vida como una espiral, unas veces ascendente, otras descendente, pero con la certeza de que siempre acabo en el mismo punto, el mismo propósito de volver a empezar, esta vez de manera diferente, nueva: ahora si, ahora si. Pero siempre huyo. Principalmente de mi mismo. Con el tiempo esta huida esta dejando de ser un trauma, algo que tengo que esconder para convertirse en una especie de deporte, en un rasgo definitorio de mi mismo. No me alcanzareis. Como un conejo, corriendo, corriendo a ningun lugar, con ojos de miedo, con pánico de su persecutor, aquel que no ve, que es invisible, pero siempre presente. Me escondo bajo piedras, repto por la maleza. Atencion, una luz: me quedo paralizado. Eres tú. Siempre tu. Bajas despacio, intentando no asustarme. Es tarde. Ya no estoy. Todos los piropos me suenan lejanos, no me pertenecen las palabras amables. Dudo mucho que esto venga de mis años de instituto, de aquella vez que repetí curso y al año siguiente estudie como un hijoputa vengativo. Aquel fugitivo sigue dentro de mi, pero cada vez me cuesta más adivinar su escondite. Escucho sus voces, sus pasos, algun gruñido: no quiere verme, le decepciona mi comodidad, esa manera de caer en una especie de satisfacción, de rendición. La tripa, la barba. Deberias hacer ejercicio. Deberias escribir. Muevete coño, haz algo. Se va. Golpea mi cabeza con huesos y mi frustración adopta tonos de xilofono. Es ridiculo. Muy ridiculo. Dientes largos, mirando en todas direcciones, experimentando con el ayuno. Dos días con la mente al máximo, aunque al final los dolores de cabeza estaban ahí. Intenta vencer a tu cuerpo: él es el enemigo. Esta no es tu edad, es el campo de batalla. La juventud como destino, como agresión a los deseos incumplidos. El horizonte se esconde, una y otra vez, una y otra vez, en una especie de regañina por no cumplir los objetivos. Sí, he de programar mi vida, no sé improvisar, todo tiene que ser aqui y ahora, cuando yo lo ordene. Los secundarios en mi vida, yo los invito a participar, pequeños papeles destinados a que yo me sienta bien. Vuelve el agresivo, el niño conflictivo, el que no estudiaba y el que corria todas las tardes por las pequeñas montañas cerca de casa, lejos, lejos, hasta aquella cueva en la que había pintadas y un rollo de papel higienico. Nunca entré o nunca me quedé más de dos segundos allí, no lo recuerdo: parecía un escenario de snuff movie. El terror tan cerca de casa, tan cerca de mi mundo controlado. Después vinieron nuevos vecinos y aquel lugar quedó encerrado y aislado de mis temores. Era la época de las Spice Girls, de Marina, y de las niñas de Alcasser. Las primeras Interviú. La colunma de José Luis Coll. No sabía quien era. Solo buscaba juventud turgente, escondida, privada. En aquellos años aún no era un conejo. No había cazadores por ninguna parte. Todo estaba controlado. La caza empezó sin avisar, de repente. Solo en la nada. Corre. Huye por tu vida, pelea, hiere, grita. Pero no era el mejor corredor, lo reconozco, y el silencio pronto me hizo prisionero. Largos años contandome a mi mismo fantasias, poniendo lo que no me faltaba, era un rey en el exilio, así me convenzo ahora. No era mi culpa, no, no lo era. Simplemente no sabía las reglas del juego. Ahora sí las se, pero hace tiempo que el juego ha terminado. Ya no tiene gracia. Me he quedado sin rivales, perdido en tierra de nadie. ¿De ahí el aburrimiento? No creo. Reconozco en mi aburrimiento un factor elevado de niño caprichoso, de vago, cierta cobardía. Mis fantasias han llegado a las doce de la noche. Toca volver al mundo, da igual las habilidades desarrolladas antes. Es hora de jugar, es hora de perder. Pero bueno, trato de defenderme, de tomarme las cosas con humor, a fin de cuentas, sigo siendo el protagonista, y, a pesar de las soledades, de los desencantos, de que los dias tristes ganen a los felices y de que siga sin encontrar a esa rubia perdida y desprotegida que me acompañe en lo que queda de camino ( corto unos días, largo, demasiado, otros) sigo pensando que el final de la historia será satisfactorio. Eso si, no creo que haya una segunda parte. Sería demasiado repetitiva.
miércoles, 16 de enero de 2013
Fake equilibrium
Hoy caminaba solo por la universidad. Pensaba en un millón de cosas, pero especialmente le daba vueltas a una cosa: ¿qué es lo que me lleva a escribir? No es por tener un don ni nada parecido (una de las cosas que mas sinceramente me dan asco son aquellas personas que dicen tener un don para cualquier cosa...en serio, me dan arcadas) ni porque tenga muchas cosas que decir, ya que como es evidente, creo, siempre hablo de lo mismo. No, no van por ahí los tiros. Tampoco estoy en una situacion desesperada, en un limite que me empuje a escribir para sentirme importante o para contar algo. Tampoco lo hago por necesidad, no. Lo hago ( o por lo menos hoy pienso que lo hago) porque me gusta tener el control. Hablo de lo que me da la gana, cuando me apetece. Sin reglas, sin limites, sin nadie que me diga lo que es correcto o no. Puedo inventar amores imposibles, darles forma durante paginas y paginas, y despues matarlos en dos líneas. Puedo viajar, soñar, crear y destruir a mi antojo. Vale, vale: es un poco pedante, en el fondo es lo mismo que la necesidad o el don. Suena igual de pretencioso. Precisamente por eso me gusta. En mi posicion, puedo crear opiniones, crear problemas y proponer soluciones fantasticas. Ponerle a mi vida todo aquello que le falta, vivir esas otras vidas que considero tan mias como esta, solo que mas lejanas, mas ausentes, se podria decir que estan a la espera. Hoy no podré levantar el vuelo, el post es flojo: siempre lo es, pero acudo al recurso facil, a mis penas, a mi lastima, que siempre se repite, para parecer interesante. Otra pregunta: otra sombra que acecha a cada esquina, los demás, o mejor dicho, su opinión, sus pensamientos sobre mi, o quiza su falta de pensamientos, puede que sea invisible, que nadie me necesite...joder, quien sabe. Mientras tanto parece que el mundo no reacciona, que no responde a mis llamadas de auxilio. Es un naufragio ridiculo, mis vicios se meten en los pulmones y no me dejan respirar. Tanta práctica me ha servido para escribir un poema, pero no voy a ponerlo por aqui. No. Para compensar (no sé bien que) un poco de Jeff.
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