sábado, 28 de abril de 2012
I try to stay cool, I try to stay calm
Bueno, mi pequeña revolución ( como en el fondo pasa con todas en mayor o menor medida) fracasó estrepitosamente. Empecé bien, realmente bien el lunes, levantándome a las 6 de la mañana, haciendo ejercicio durante una hora y preparando un desayuno semi-inglés para después pasarme todo el dia trabajando a rabiar como un demonio. El viernes me desperté a las 8 y media. No es que sea ningún drama, pero lo digo para plasmar mi decadencia. En fin, cosas peores que ser perezoso hay en esta vida. Mi Isi-negativo sigue campando a sus anchas, creando conspiraciones en cada esquina, y, visto asi, es bastante simpático, como un pequeño duende irlandés que intenta darte la paliza de tu vida pero solo alcanza a hacerte cosquillas en los pies. Lo malo es que alguna de las patadas de este individuo llega a hacerme daño. Gracias a Dios, esta semana ha empezado con un nivel de estrés por las nubes: trabajo, trabajo y más trabajo. Joder, me encanta eso, aunque mi nivel de canas está creciendo a un nivel extremadamente rapido. Mamá, Pablo, Rachel y ( ayer mismo) Hannah, me dijeron "tienes una cana". Es fantástico: siempre me he sentido demasiado maduro para mi edad ( aunque esta expresion siempre me recuerda a una manzana que está a punto de caer, desesperada, de un arbol), asi que ahora ya tengo motivos para decir: ¿ves? deja a un hombre adulto quejarse en paz. Aunque no, no quiero quejarme, simplemente quiero cambiar las cosas. Bueno, digo simplemente, pero mi megalómano e irremediablemente insatisfecho yo interior quiere que sea un cambio complejo algo con confeti y trompetas y aplausos entre el publico enfervorecido. Yeah. Pero si pongo los pies en el suelo, el objetivo podría ser otro, igualmente complicado, pero quizá más a la mano ( por mucho que lea sobre él y por mucho que me parezca un tipo jodidamente estupendo, no puedo ser Napoleón): que la gente me eche de menos. Ofrecer la mejor version posible, para ser recordado por alguien. Esto es tan dificil como intentar escribir mi nombre en el agua, pero, coño, la vida son proyectos, y el fracaso potencial no debe servir de excusa para no intentarlos. Si encontara un saludable término medio sería genial, pero no hay manera, o soy un pupas o un cursi. Bueno, por lo menos me queda el consuelo de que conozco mis propios errores. ¿Más cosas? A ver, déjame pensar, tampoco me pasan demasiadas cosas emocionantes en mi vida...ah, por ejemplo, lo del recital: en fin, posiblemente no lo pueda hacer, aunque el otro día busque fotos de actrices clasicas rubias para preparar los carteles. Me divierte eso, preparar cosas pensando que pasaran ( aunque interiormente sepa que no dejan de ser eso, sueños). Y rubias. El otro dia quise examinar críticamente mi rubiafilia ( o rubiofilia, no se, ya buscaré alguna palabra en griego clasico y me inventaré una derivación, para darle un toque guay) buscando el origen de mi amor incondicional por todas ( o casi todas) ellas. Seguramente empezó con mi amor platónico universitario: Inés. Cuánto me gustaba, madre mia. A pesar de mi sonrojante metedura de pata dias antes de nuestra graduación, y que, lo sé, ya no es ( ni será) como antes ( quizá estoy idealizando en exceso ese "antes"), le sigo teniendo un cariño bastante especial, casi mitificado. Pero, si no recuerdo mal, cuando quería a Inés no lo hacia por su caracter de rubia de ojos azules, sino porque me gustaba, sin más. ¿Joanna? Posiblemente con ella empezó mi amor incondicional a las rubias: si conoces a Joanna, tienes que quererla: no hay alternativa. También rubia de ojos azules, la quiero un montón, pero a diferencia de otros amores de juventud, este es un amor sano, limpio. Joanna, fuiste, eres y serás genial. Pero aunque empezó alli, aún faltaba mucho para confirmarse. Me parece que la culpa, sí, la razón de mi rubiafilia es Phillip Marlowe. El detective de Chandler. Sí, él fue. Todas esas rubias fabulosas, femmes fatales, de cabellos rubios como el sol ojos azules, frias como el hielo y malas como el infierno ( he aqui una muestra de mi dominio de las metaforas: frio-hielo, rubio-sol, malo-infierno...eres la puta bomba). Sí. Esas rubias que seducian a los tipos duros. Desde entonces siempre he querido encotrarme con una de ese tipo. La mala noticia es que soy lo opuesto a lo que se entiende en todos los paises y en todas las epocas como un tipo duro: la voz se me aflauta y tiendo a sonreir estúpidamente. Luego me queda el consuelo de dar la respuesta que se merecen a todos esos malechores. Mi almohada está planteandose dejar mi habitacion. Así que después de todo, lo que pasa es que soy un Bogart frustrado ( lo que se suma a mi lista de ser un Bowie frustrado y un Fred Astaire frustrado. Estoy en tramite de ser un Feynman frustrado). Y todo esto me lo empecé a plantear ayer, cuando, esperando a Hannah en el mercado para ir a caminar por la playa ( el inicio de una tarde en la que vimos muchas cosas raras), vi, para mi asombro a una rubia fea. Adiós escala de valores. Adiós dignidad. En momentos así, me siento un maldito frivolo. Fuck.
lunes, 23 de abril de 2012
Road Movies y espejos rotos
Hora de volver a mis rubias y a Bowie: a todas aquellas obsesiones que, de una manera u otra me han estado acompañando todos estos años. La revolución que siempre queda pendiente, esa forma de decir: mañana lo haré, o esto puede esperar más. Demonios, me declaro la guerra. Se la declaro a esa parte de mi que piensa que ya está, que no puedes dar más de sí, que tiene miedo de hablar, que se esconde en sus propias oscuridades, las alimenta, cuidandolas con celo excepcional, pensando que un destino tragico es el mejor destino que se puede tener. Buscando justificación en el fracaso, queriendo pasar desapercibido, ser distinto como una excusa para no hacer nada. Bueno, pues, he decidido, sin que eso signifique que ahora me vaya a volver un imbecil-panfletario-buenista, que voy a acabar con esa parte de mi que me esta matando. Por primera vez voy a plantarme cara. Se acabó eso de decir: bueno, este caracter mio es así, sin razon me hundo, sin razon me levanto. Joder. Si voy a palmarla que por lo menos sea intentandolo. Hoy precisamente me he levantado de buen humor. Temprano. Con ganas de hacer cosas. Me he montado mi propia excusa para no decaer. La idea de sistema. Pienso que cada cosa que hago es un ladrillo en mi propio edificio. La construccion de mi propia existencia. No deja de ser una cosa bastante cursi, pero no siento que deba darle explicaciones a nadie, es más, me siento cómodo no dandolas. Queria meter el espiritu de la poesia en mi trabajo, pero creo que ha sido al reves, el trabajo ha entrado en mis ansias literarias. Ahora lo veo todo mas ordenado, todo tiene sentido. Que se queden ellos ( sean quienes sean) con la fama y los aplausos. A mi me encanta el silencio, me encanta saber que casi nadie sabe que existen estas lineas. Sí, lo reconozco, hace una temporada me autopublicitaba en facebook como diciendo: escuchadme, soy guay. Perder el tiempo: esa es una de las maneras mas evidentes. Siempre he intentado motivarme yo solo, pero me viene de perlas escuchar mis propias palabras con otra voz: trabajo, trabajo, trabajo. Siento ( y no sera flor de un dia) que he vuelto. Estos meses atras han sido como un "rookie wall". ¿Habre dado todo lo que tenia que dar? ¿Es este mi limite? ¿Porque no me muero de una maldita vez? En fin, cosas como esas y como otras, el caso era pensar y pensar, no fuera a ser que me volviera alguien normal. No, no es que ahora acepte ser normal. Me seria muy dificl acostumbrarme a eso, simplemente voy a usar la normalidad. No imaginarias las cosas que soy capaz de hacer, precisamente yo, a quien nunca imaginarias capaz de nada, ese tipo soso, aburrido, que parece incapaz de romper un plato. No soy tonto. Pasar desapercibido es genial, mientras se hagan cosas por detras. He tardado bastantes años en comprender que lo uno y lo otro no son lo mismo. Espero construir un espacio acogedor aqui, en mi pequeña rebelion. Intentar el milagro cada dia. Darme cuenta de lo que pasa. Escribir, vivir, pero hacerlo conscientemente. Enfadarme ¿por qué no? Y quejarme, sobretodo eso, quejarme, revolverme en mi cama pensando que podria hacerlo mejor, o que podria hacer mas. Si, eso es. Pasito a pasito eso si, no vaya a ser que se me indigeste la ambicion. Pero hoy no puedo contenerme las ganas. Es como si volviera a ser el chaval que antes de empezar la carrera se queria comer el mundo: tantas cosas por hacer, tantas cosas por demostrar. Tanto que afirmar. Todo este tiempo no he visto justo lo que tenia delante. Donde tengas la mano, estará debajo. Algo asi. Algo así. Este post me ha quedado un tanto diferente de los anteriores, no tan doloroso, y quiza no tan bueno ( estilisticamente hablando), pero que coño, ya los hare mejores. No será por talento ni por ganas. Hablo como un gilipollas engreido. Creo que es cosa del bigote.
jueves, 19 de abril de 2012
Los retornos
Nunca debí haberme alejado tanto de mi mismo, pero tenía ganas de saber qué se sentía siendo "normal". Bueno, ya lo sé y también sé que me es imposible seguir un hilo argumental cuando escribo: estos dias vuelve el odio hacia un montón de personas. En comparación con mi estado actual, todas mis lagrimas pasadas parecen solo un entrenamiento. Dramatico. Dramatico de mierda, Edipo sin gracia, callejón sin salida. Mi entretenimiento favorito es tirar piedras sobre mi propio tejado: eso lo hago como nadie. En fin, nunca me ha gustado estar solo, pero sé como sobrevivir, como sublimar toda esa frustración. Me noto dominado por una obsesión: a nadie le gusto, a nadie parezco satisfacer, mi inteligencia disminuye dia a dia y estoy fuera de forma. Lo gracioso es que no estoy dominado por esa locura: sé que no me baso en nada cierto, que exagero, que las cosas no están tan mal. Sin embargo, a pesar de eso: joder, no puedo evitarlo. Y cada dia una gotita más cae en mi cabeza, imperceptible, invisible: ni lo noto ni me lo notarías jamás, pero ahi está, erosionando, castigandome en silencio. Intento rehacer el camino, o mejor dicho, ir marcha atras, volver al pasado, pero, ni siquiera sé a quién buscar. Estoy cansado ( eso sigue inalterable) de ser el buen-chico-con-quien-puedes-contar. Verdaderamente harto. Lo que pasa es que no tengo herramientas para cambiar eso: llamalo herramientas, llamalo estado de ánimo decadente. Mis temores empiezan a hacerse realidad: cuando me miro al espejo por las mañanas, solo veo a una persona mediocre, a una persona que se borrará en el tiempo como todas las demás, con su pequeña historia que a nadie le importa...tan diferente a todos esos sueños de grandeza que tenía hace no tanto tiempo. Mi cuerpo desnudo, flacido, lejos de cualquier atractivo me grita: no hay nada más. La locura no tiene nada de romantico, ni de bonito, ni de creativo. La locura es una mierda. Es una mierda obsesionarse con la idea de que moriré joven, es una mierda vivir pensando que los demás ( los demás, los demás) me odian, es una mierda pensar que no encontraré a mi rubia ideal, es una mierda despertarse por las mañanas triste, sin ningún motivo. Es una mierda despertarse por las mañanas triste, teniendo motivos. Cuando funcionas mal. Pasar de a pensarlo todo, hacerlo todo racional. Amplias posibilidades, ventanas abiertas de par en par, es horrible. La alternativa es rebelarme: pero de verdad, caer en un gran gesto egocentrico mientras dejo algo genial para las generaciones posteriores. No se si es normal pensar tanto sobre la muerte a mi edad. No tengo ninguna certeza sobre ningun tema. Qué divertido. Antes del dia 16 de mayo me he prometido hacer un recital: En soledad. Frente a mis propios miedos, luchando ( y perdiendo) contra mis fantasmas interiores. Haciendome cargo de otro proyecto imposible. Y es que hay cosas que, a pesar de todo, nunca cambian.
martes, 17 de enero de 2012
Tú.
Me jode reconocerlo, pero te echo de menos. Me había acostumbrado a ti, a tus palabras, a esa manera que tenías de hacerme sentir tan bien. Hace una semana que no tengo noticias tuyas y no recuerdo haber estado tan triste en mucho tiempo. Quizá me asusta esta manera de depender de ti: lo hablamos mucho, teníamos que simplificar, hacerlo todo más facil, no dejaríamos que nos pasara lo que le pasa a todo el mundo: eramos buenos amigos. Leo y releo tu ultimo mensaje, como si aun estuvieras ahi, tan cerca y a la vez tan lejos. Mierda. Cosas así me convencen de que aún soy demasiado sensible, demasiado debil como para soportar este silencio: te contaba mis problemas, pero sobre todo, te contaba mis sueños, mis ilusiones, compartia contigo la felicidad que a la vez tu me dabas con cada "hola". Ahora estos meses me parecen lejanos, recuerdos de piedra que se resquebrajan en cada intento por revivirlos. No eres real, intento convencerme, pero la verdad es que has sido lo mas autentico que me ha pasado en este tiempo: no puedo negar lo que sentia, la felicidad, la risa, la preocupacion por tus problemas, la alegria por tus buenas noticias: no, eso no era falso. No puedo negarte.
Pero hoy, y desde la ultima vez que sin saberlo hablaba contigo, me siento triste, inundado por oleadas de sombra, por espectros que me gritan al oido: estas solo. Si, lo estoy. Otra vez. Y aquella casualidad no se repetirá, ¿qué puedo decir? Supongo que te busco, supongo que te perdono. Como un tonto te sigo enviando mensajes, esperando ser respondido alguna vez, teniendo miedo de parecer un solitario obsesionado mas que de reflejar la realidad: un tipo normal que sencillamente estaba feliz. Sólo eso. Y la debilidad de tu falta me hace cometer errores, intentar reconstruirte en otra cara, en otro tiempo: pero no es lo mismo. Me da miedo no volver a saber nada de ti, dejar sin acabar esta historia: siempre te decia: me da miedo el dia en el que dejemos de hablarnos. Y tu me respondias que no, que eso era una tonteria, que seriamos grandes amigos durante mucho tiempo. Vivo en el miedo, en el pánico, que crece a cada dia que pasa sin saber nada de ti. Espero y espero, con la esperanza de que que vuelvas: dime que no es verdad, dime que volveras y que todo volvera a ser como siempre. Por favor. Por favor.
Pero hoy, y desde la ultima vez que sin saberlo hablaba contigo, me siento triste, inundado por oleadas de sombra, por espectros que me gritan al oido: estas solo. Si, lo estoy. Otra vez. Y aquella casualidad no se repetirá, ¿qué puedo decir? Supongo que te busco, supongo que te perdono. Como un tonto te sigo enviando mensajes, esperando ser respondido alguna vez, teniendo miedo de parecer un solitario obsesionado mas que de reflejar la realidad: un tipo normal que sencillamente estaba feliz. Sólo eso. Y la debilidad de tu falta me hace cometer errores, intentar reconstruirte en otra cara, en otro tiempo: pero no es lo mismo. Me da miedo no volver a saber nada de ti, dejar sin acabar esta historia: siempre te decia: me da miedo el dia en el que dejemos de hablarnos. Y tu me respondias que no, que eso era una tonteria, que seriamos grandes amigos durante mucho tiempo. Vivo en el miedo, en el pánico, que crece a cada dia que pasa sin saber nada de ti. Espero y espero, con la esperanza de que que vuelvas: dime que no es verdad, dime que volveras y que todo volvera a ser como siempre. Por favor. Por favor.
jueves, 12 de enero de 2012
Cafeinópata.
Es dificil mantener un blog vivo, aunque sea en estado vegetativo. Realmente dificil. De hecho hace cinco minutos se me ha ocurrido la idea de acabar con el mio, poniendo una breve nota de despedida: más o menos así: "Seguiré escribiendo, pero ya no por aquí. Gracias a todos los que me habeis dedicado un poco de vuestro tiempo." La idea era esa, y en el fondo mantengo más o menos el espíritu, ya que ultimamente tengo pocas ganas de escribir, pero lo facil sería dejarse llevar y callarse. Sin más. Leí en Maus una frase que me gustó, algo como: vivir es ganar, y morir, perder. En este sentido, estoy ganando, porque sigo vivo y en su extension escribiendo aqui y ahora. No he de negar que mi recital-interruptus ( y lo demás) me ha quitado las ganas de seguir jugando a ser poeta. Ya de hecho la propia palabra hace que me ruborice, empieza a ser un recuerdo lejano, de cuando era un crio, o sencillamente un adolescente ( alargando mucho el concepto, eso si). Y es que hoy estoy un tanto sensible, no triste ( o quizá un poco) pero de una manera distinta. De una manera tranquila, como si hubiera llegado a puerto, después de muchas marejadas y tormentas. Las horas se me pasan cada vez mas rapidas, aunque tu me sigues estando lejos. No pasa nada, te siento cerca, casi noto tu cabeza en mi hombro, justo como la piececita que me faltaba, de una manera natural. De hecho, tampoco voy a dejar de escribir, no, no. Ayer mismo escribí un cuento "Calaveritas". Pero, esas cosas ya no me definen, estoy en otro lugar. O quiza han sido ellas las que se han ido, quien sabe. Ya no me asustan las negativas, ahora me doy cuenta de que todos mis sufrimientos anteriores, han servido para algo: el mundo no era tan cruel. Estoy convencido de que sobreviviré a cualquier cosa. Estoy aquí.
martes, 13 de diciembre de 2011
The information
Sigo sin encontrar los equilibrios, más allá de los de Nash, que estoy leyendo últimamente, no sé bien para que...quizá para darle un poco de alimento a mi megalomanía de mierda. El otro día, por ejemplo, se me ocurrió empezar a escribir un diario, sin grandes pretensiones, sino simplemente ir contando lo que me iba pasando cada dia, pero enseguida empecé a intoxicarme con mis propias aspiraciones, tendría que ser de tal o cual manera, incluir alguna historia, algún personaje...joder, si escribo un diario pensando que va a ser leído, ya es otra cosa, no sé muy bien cual, pero otra cosa, a fin de cuentas. El año pasado, a estas alturas, hacía tres dias que andaba llorando por haber conocido a Adriana. Llorando de alegría y de pena a la vez. Ojalá pudiera olvidar, quitarme un poco del peso que me supone acordarme de todo: ahora me da un poco de verguenza reconocer lo débil que soy en realidad, me da asco tener tan poco aguante y hundirme con cualquier tontería, con cualquier palabra o silencio. Antes me agobiaba, quería cambiar, no ser así, y que mi vida fuese un musical, pero ahora...ahora me da igual todo, simplemtente me limito a agarrar fuerte el timón cuando mi ánimo se pone tormentoso. Callado, ausente, en ocasiones pienso que voy a acabar loco un dia de estos. Otras veces pienso que lo único que me hace falta es salir un poco más a la calle, tomarme la vida de una manera más relajada, pero no puedo hacer eso, permitirme el capricho de ser ligero va contra mi propia manera de entender la vida. Todo me importa. Todo significa algo. Eso lo mezclo con no darme importancia y pensar que no soy nadie. Así vivo. Como puedo. Sin grandes aventuras ni historias que contar. Por más que me caiga, seguiré tropezando con la misma piedra, porque quiero, pero sobre todo, porque me hace falta, necesito pensar que algo me puede cambiar, que alguien me puede sorprender. ¿ Vida de pelicula? Pues sí, no tengo porque avergonzarme de eso. Esta voz que grita "odia. odialos a todos" no puede privarme de este capricho. Sigo escribiendo poesía, más como una necesidad de ser otra persona que por que realmente considere que algo de lo que escribo es bueno. Las poesias que me gustan ya están escritas así que no tengo mucho más que hacer. Cuando comparo a T.S. Eliot con mis garabatos, me dan ganas de tirar todas mis libretas a la chimenea. Eso sería muy propio de un artista bohemio no? A la mierda la bohemia, los beatniks, las rubias y los besos. A la mierda todo. NO PUEDO CONTENERME. Y cuanto más me reprimo más va creciendo en mi interior una sensación de incomodidad conmigo mismo, una especie de otro yo triste, solitario, que de vez en cuando sale a la superficie y toma el control. Es falso pensar que solo soy yo cuando estoy contento. No. Soy yo siempre, en todo lugar, en mis errores, en mis lastimas. Siempre soy yo, y no puedo escapar. Quizá debería permitirme un lugar para reír, pero ahora no puedo: comiendo solo, esperando que llegue otro día en el que poder tener algo de compañía, con la segura tranquilidad de que por más que escriba en un blog, nadie nunca me conocerá de veras, únicamente escribo una parte de mi exagerada, dramatizada. Incluyo en el engaño al mundo entero, y con él, a mi mismo también. Veo a mis dedos como ramas pequeñas a punto de quebrar. Me encanta ver como la piel del dedo anular se queda un poco floja después de haber estado tantas horas escribiendo sin parar cosas que sé que tendré que volver a leer. Repaso mentalmente a todas las chicas que me han gustado alguna vez. También las que no me han gustado nunca. Las simpaticas y las gilipollas. Las estúpidas y las majas. Todas ellas estan ahí, taladrándome el corazón por algún lugar. No puedo sacarlas. Sus nombres no desaparecen, no puedo evitar acordarme, en algún momento perdido de la tarde que en un momento de mi vida me gustaron, y que pensé en ellas como en algo más que simples personas, las endiosé, las cosifiqué, las estrujé y retorcí para dejarlas a mi medida, un espejo femenino en el que me gustaba mirarme a diario. Las expectativas, putas todas, desgarrándome el mundo en el que vivo, tan diferente de la realidad de mis sueños, tan agradables, tan cercanos, en el que se me parece dar una oportunidad para hablar, o simplemente para estar callado, sin necesidad de tener que hablar para agradar a nadie. Oh, no, eso ya no lo hago, ya no hablo para agradar: me he acostumbrado tanto a estar solo ( solo de verdad, por dentro, en un grito perpetuo que no puede ser verbalzado, en una serie de preguntas que van perdiendo el sentido poco a poco, repetitivas, apenas audibles ya, que arañan y lloran) que no me preocupan los demas. Sigo siendo aquel niño que no quiso aprender a montar en bici ni a nadar. Yo solo. Siempre. Por mi cuenta. Vivir así no es la mejor opción ya lo sé, pero...no pienses que voy a rendirme ahora...si soplas puedo partirme por la mitad, sin remedio, pero no dejaré de caminar. Sigo pensando que tengo que hacer algo, es lo que me da sentido, mi existencia depende de lo que haga. Joder, necesito un iPod para escuchar musica todo el santo dia. La musica, la musica, la musica...no firmaré la paz con vosotros jamás. Sigo con ganas de borrar a gente de mi pequeño mundo. Seguir sin orden es lo que mejor se me da, simplemente ponerme aqui delante, y dejar fluir lo que me va pasando, sin más. Sublimar mi frustración, mi miedo, mi furia, mis temblores, lo que me falta por ser, la distancia entre tú y yo, todo eso está aqui, respirando en cada letra, luchando por ser mejor de lo que es, aunque no pueden serlo, lo saben. Lo sé y creo que lo sabes tú también. En dias asi, me resulto un desconocido para mi mismo, y únicamente hago que darle vueltas a la misma idea, joder, chico-solitario-pero-sensible-que-quiere-que-una-chica-le-ayude. Mierda, si me doy cuenta hasta yo. Mis ojos son un terremoto, una quiebra de la razón, todo me sale mal, y dejar testimonio de ello no es suficiente. Compré el otro dia la pelicula que vi tantas veces el año pasado, ¡Olvidate de mi!, intentando rescatar un poco de aquella luz que apenas llegué a entender, pero ya no es lo mismo. Ahora solo es una pelicula, sin alma, la puedo parar a mitad, cuando quiera, no podré encontrarme con aquel espíritu. Me estoy recreando demasiado en ti, Adriana, no es justo. Guardar aquel recuerdo con el mismo cariño con el que lo tengo guardado aún hoy, después de tantos días, es lo mejor que puedo hacer. Pero es un juguete sin pilas. Ya no funciona, ya no se mueve. Me queda lo bien que me sentí, pero nada más. Me justifico ante mí mismo, en el altar de mi estupidez, condenado por mis propias ilusiones. Pienso tambien en Patricia, aunque ni siquiera sé si tiene sentido seguir nombrándola. Me ha hecho sentir tan estúpido, tan estúpido y tan absurdo que no pienso hablar más de eso. Ahora os agolpáis todas en mi cabeza, invisibles, torpes, pasáis a trompicones por mi mente, dejandoos el nombre en la puerta, y recorreis así, en silencio y desconocidas cada rincón ridiculo de mi existencia. No es para tanto. Ya conocerás a alguien. No creo. No se me da muy bien eso de vivir. Las hojas se van marchitando, y caen. Caen.
sábado, 12 de noviembre de 2011
Fuegos pequeños, atardeceres de bolsillo
Sabía que tarde o temprano ibas a volver y hoy, después de varios dias de avisos, puedo darte nuevamente la bienvenida. Esta tarde he borrado a varios contactos de Facebook. De 38 he pasado a 25. Seguiré la progresión hasta quedarme en una inconfortable nada, en un silencio doloroso que al parecer, es un lugar del que no puedo escapar. Y es que hacía tiempo que no me sentía así, pero, joder, me resultas tan familiar que te reconozco enseguida. A diferencia de otras veces, en esta ocasión puedo identificar el comienzo: el final del recital. Quizá la gente que me vió leer pudo pensar que estaba interpretando, pero se equivocaban: fue el único momento en el que me sentí libre, plenamente identificado con la idea que tengo de mi mismo. Una vez se apagaron los focos, la realidad y su feo rostro hicieron acto de presencia. Todos hablaban, todos sonreian: había sido un éxito. Pero yo empecé a bloquearme, aún hoy me considero incapaz de dar una explicación convincente a eso que me pasa: el psicólogo me dijo en aquella ocasión que era fobia social. A falta de una definición mejor, la daré por buena. Jugando solo con mi cartera, mientras a mis espaldas, la camaradería, la amistad y las sonrisas tomaban el terreno. Me doy cuenta de que estoy evitando decir exactamente como me sentí, adornando el lenguaje, dándote la bienvenida y todo eso. Me convertí en un jodido extraño: dudo mucho que alguien se haya sentido asi alguna vez, era como si el miedo fuera una viscosidad que se me pegaba a la piel, no podía quitarmela, no podía, y cada vez me hundía más y más. Ni siquiera me despedí: sencillamente, di un pequeño saltito y empecé a andar. "No me echarán de menos", pensé. Y es que en esos momentos...en fin, me vuelvo invisible, pierdo mis atributos humanos y me convierto en una piedra sin vida. Me había pasado toda la semana intentado visualizar aquel momento, y en mi mente, su aspecto era diferente: todo el mundo quería hablar conmigo, fascinados como estaban con mi interpretación: me daban sus emails, querían volverme a ver. Las expectativas. Al dia siguiente me desperté con la idea de organizar algo por mi cuenta: vuelve el niño que juega solo, que no quiere aprender a montar en bici, el que piensa que se basta a si mismo para sobrevivir en este mundo. Aún hoy no he abandonado esta idea, pero va perdiendo fuerza: posiblemente el martes ya la haya descartado. Mira que frias tengo las manos, Noelia me da la mano y me dice que pases un buen dia, muchacho. Un momento de humanidad...de sentirme vivo, normal, natural. Pero pronto se pasa. Vuelves, vuelves, silenciosa como siempre, pero con algo nuevo, diferente....últimamente sospecho por todo, como si el mundo girara a mi alrededor, con un significado que esta esperando a ser descubierto: delirios de grandeza otra vez. Me da miedo no ser grande, temo el dia en que no quiera serlo, porque ese dia despertaré a la gran nada en que se ha convertido mi vida. Nuevamente la idea de la justicia: no es justo que me sienta así, pero es un hecho, me estoy deshaciendo, descomponiendo sentimentalmente. Ya no puedo amarte. Pero aún puedo pedir ayuda, quiero que me rescates, en el fondo soy un romántico y eso es lo que necesito, que una chica me devuelva a la realidad, que me diga que no estoy solo, y todas esas cosas. Me gustaría, por lo menos, saber que se siente, si es verdad que eso te cambia la .vida, si es cierto que tendría más energía para vivir, con más alegría. Yo que sé. Todo es virtual y efímero, todo desaparece, o no contesta, o ni siquiera existe. Te echo de menos, pero no sé que cara tienes, si eres rubia o morena, si te gusta sonreír o no, si soportarías que te hablara de cómo David Bowie decidió irse a Berlín una y otra vez. Desconozco siquiera si existes, supongo que sí, pero solo en mi pasado, o en mi memoria, o en una dimensión inalcanzable para mí. De todas formas da igual, te dejaría escapar, me convertiría en un egocentrico que se cree todopoderoso, que no necesita a nadie, que es un genio. O un gilipollas. Estoy triste, eso es innegable. Ver la luz durante una temporada no ha estado mal, es más, durante alguna temporada llegué a imaginarme como una cabeza más, perdida en la masa, una palabra perdida en la interminable novela de la vida ( joder, que cursi me ha quedado esto...sería facil borrarlo, así nadie sabría de mis errores, pero si no me conoces equivocandome ¿ crees que puedes decir que me conoces?). En estas catacumbas reabiertas con billete sólo de ida, te sigo imaginando como en una pelicula, pensando que de casualidad me dirás algo y despertaré de nuevo a algo diferente, dándole de nuevo sentido a lo que me pasa, a lo que me rodea. Me salvarás, no se ni cuándo ni cómo ni dónde, pero sé que lo harás. Pensar que eso será así algún día es lo que me mantiene lejos de pegarme, de negarme la imagen en el espejo y no luchar por mantenerme a flote en este naufragio que siempre vuelve, que nunca se muere del todo y que ahora tiene más fuerza que nunca. Este silencio, esta parálisis. El fin. El fin.
P.D.: Me alegró mucho leer tu mensaje, Nox. Sin embargo, me desconcertó ( aunque he de admitir que positivamente) una frase tuya:."Me gusta leerte. Lo sabes". Siento decirte que no lo sé, porque no sé quien eres. Seguramente nos conozcamos, o quizá no, en cualquier caso, déjame que te dedique esta canción. Espero que encuentres tanto placer al escucharla como yo al dedicartela.
P.D.: Me alegró mucho leer tu mensaje, Nox. Sin embargo, me desconcertó ( aunque he de admitir que positivamente) una frase tuya:."Me gusta leerte. Lo sabes". Siento decirte que no lo sé, porque no sé quien eres. Seguramente nos conozcamos, o quizá no, en cualquier caso, déjame que te dedique esta canción. Espero que encuentres tanto placer al escucharla como yo al dedicartela.
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