miércoles, 2 de enero de 2013
10, The world is yours
Seré breve. Jodidamente breve. En un arrebato de claridad, me he dado cuenta de lo ridículo de mi post anterior. Siguiendo mi regla de no borrar nada ( excepto aquel mensaje) voy a dejarlo ahí, como prueba empírica de que no me puedo despistar ni un segundo: la estupidez acecha en cada esquina, en cada tarde solitaria y en cada libreta en blanco. Fuera de mi imaginación. Estás expulsada. Estuve a punto de escribirte pidiendote perdón, arrastrándome, tragandome ese orgullo del que ayer renegaba, pero que siempre me pone en pie. Dos noches, tres, llegué a abrir el correo e e imaginar lo que iba a ser mi mensaje: sin dramas, con amabilidad, con ganas de recuperar el tiempo perdido. A la mierda. El tiempo perdido, perdido. Ahora me preocupa más no perder el que tengo por delante, que es mucho, puede que demasiado. Tiraré la llave en el más profundo de los abismos marinos, rodeados de esos peces y bestias desconocidos, que anhelan la luz, o quizá no, quien sabe. Azul. El mar. Mi mediterraneo. Cada vez que lo miro, vuelvo a casa, sin importar la distancia, la ausencia, el deseo y los malentendidos. Vienes corriendo a abrazar mis pies desnudos cada vez que me ves. Pero esto ya no es asunto tuyo. No, ya no lo es.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Memento
Hace días que siento la necesidad de hablar sobre ti. Realmente no sé a qué se debe, pero desde hace un mes no puedo dejar de pensar en tus cosas. A decir verdad, no nos conociamos demasiado, no eramos amigos inquebrantables, ni nos queriamos, pero contigo noté algo diferente, creo que una vez te lo dije. Soy incapaz de tomar la via fácil e intentar enviarte un correo diciendote simplemente: "Perdón. Fui un capullo. Te echo de menos." Podría funcionar, pero mereces algo con más estilo. Y precisamente hoy, de pura casualidad, recogiendo el eterno desorden de mi mesa, he encontrado aquella carta tuya: joder, que ilusión me hizo. Nunca llegué a expresarte del todo lo que significó para mí. Con el tiempo me doy cuenta, que no es que la gente sea rara, mala o envidiosa: Lo soy yo. Yo soy el raro que se encierra en casa, el que cada vez siente menos la necesidad de relacionarse con los demás: sí, sigo siendo ese niño que jugaba solo en su habitación, soñando que alguna vez tendría amigos y una chica que le dijera "te quiero". No era tan complicado. Me da miedo intentar decirte: "hola, ¿que tal estás?", no me apetece ver todo lo que voy dejando atrás: creo que tengo una de las llaves de mi cabeza. No es que no sepa hacer nuevas amistades (últimamente escondo mi personalidad en multiples capas: mis debilidades quedan a salvo) sino que no sé mantener las -pocas, cada vez menos- que me quedan. Por eso no quiero, por mucho que me acuerde de ti, pedirte perdón. Me da verguenza reconocerme en ese paraje desierto que es mi vida: me limito a mirar hacia delante, pero no ilusionandome por proyectos o ideas, no, no hago eso. Miro el futuro simplemente como una huida, una manera de alejarme de esa identidad con la que no me identifico, pero que a veces, toma el control y lo rompe todo. ¿Después? Después solo quedan los escombros, las palabras nunca dichas, y tambien las que se dijeron en un arrebato de celos o miedo o quizá una mezcla de ambas.
Desde que te conocí, aquel ya lejano 10 de diciembre de 2010, he intentado sustituirte, buscando nuevas historias, otros estímulos que pudieran llegar a hacerme pensar que, bueno, en el fondo, tampoco fue para tanto. "¿Ves? Hay más como ella. Eres un tonto." Pues me equivocaba. Joder. Me equivocaba desde alfa hasta omega. Tengo la sensación de que me repito hablando de esto, pero hoy, hoy necesito repetirme. Necesito volver por aquellos caminos, colorear estos paisajes que hoy mueren en blanco y negro, intentar recordar como era tu voz. Para mal, ahora te asemejas más a una construccion de mi mente, seguramente lejana a tu propia identidad. Me da igual. Es mi unico placer, la unica manera que tengo de poder estar cerca de ti. Suena como si te quisiera, y es que, te quería ( lo sigo haciendo, aunque no se bien que forma tiene mi amor ahora) de una forma nunca antes sentida, no prevista. Supongo que para alguien normal ( sin mis miedos, neuras y ataques de pánico ante los apocalipsis) toda esta construcción ideal sólo puede ser fruto de una mente enferma o decididamente triste. Bueno, si un ladrón me pusiera un Smith and Wesson en la sien y me obligara a decidirme entre ambas, aunque dudaría un rato, acabaría por decidirme por la tristeza. Siempre me decido por ella. Nunca me abandona. De manera segura, desde hace seis años. Seguramente sea desde hace mucho antes, pero me atrevo a hacer suposiciones.
Supongo que mi naufragio empezó cuando me dijiste que tenías novio. Sí, lo sé, la mayoría de "amantes platónicos" dejan de serlo cuando se dan cuenta de que su objeto de adoración pasa de sus chorradas. Y lo entiendo. Joder, yo tambien pasaría. Me gustaba pensar en ti como en aquella leyenda sobre Frank Sinatra y Ava Gardner: dicen que Frank cuando la vio entrar al bar donde estaban, le dijo a su compañero de whisky: Voy a casarme con esa mujer. O algo asi. A decir verdad, mis aspiraciones eran mas modestas, no se, me conformaba con repetir aquella noche que se me quedó grabada a fuego en el alma (si estuvieras aqui, te pediría que me pisaras el pie, o que me acuchillaras el meñique para no decir estas cosas tan cursis...). Sea como fuere, el darme cuenta de que me faltaba confianza, dinero e ingenio para llegar a gustarte fue actuando como una especie de veneno: empezaron a molestarme tus bromas, tus comentarios no pasaban de ser el de una chica mona que se cree moderna y todas esas gilipolleces. Obviamente, no era tu culpa, ni tu eras tal y como yo te veía en aquel momento, pero no podía asumir que de seguir así, te perdería y nunca repetiríamos otro 10 de diciembre. Me siento angustiosamente mal por recordar tanto aquel día: viniste a Alicante, recitaste y te marchaste. Pero hoy, revisando esa carta que te he dicho que he encontrado esta mañana, he vuelto a ver aquella hoja en la que me recomendabas música y más música y entonces, como por arte de magia, ha vuelto a encenderse aquella conversación nocturna. La gente me daba miedo y no sabía como reaccionar en situaciones socialmente hostiles, en las que se supone que hay que tener la lengua afilada para marcar el territorio, asi que me refugié en ti. Pero fue mucho más que eso. Descubrí que eras el puerto al que siempre habia querido llegar. Y desconocia la razón. No sabía el motivo, pero necesitaba tenerte cerca y escuchar tu voz entre el alboroto de las demás personas. Me hablaste de las sirenas, de las peliculas de miedo japonesas y me enseñaste tus zapatos de tacón. Entonces, como en una especie de despertar, enseguida llego al momento de la despedida, a ese abrazo demasiado temprano, con el que me tuve que despedir. Fue la primera vez que sentía de verdad un abrazo. La semana siguiente me la pasé llorando, por la sencilla razón de que te echaba de menos joder. Te echaba de menos y quería verte, quería quedar contigo todos los días y escuchar tus historias, y contarte mis miedos y beber hasta tambalearnos y perdernos por las calles de alguna ciudad que no conociera nuestros nombres.
Hay algo en todo esto que me hace sentir horrible, como si las pérdidas que siempre he achacado a los lances de la vida y todos esos rollos, hubieran sido en realidad única y exclusivamente culpa mía. Incluso echo de menos tu último mensaje, en el que me mandabas a la mierda, diciendome que yo no significaba nada para ti (el mensaje no era así literalmente, pero esa era la idea). Mandarte una solicitud de amistad en facebook es arriesgarme a que vuelvan a dolerme estas heridas que trato por todos los medios de esconder a los ojos de todos, sabiendo, íntimamente, que no se pueden curar, que llegará un momento en el que no pueda soportarlo, y de una manera u otra, me deje ir.
Va contra el estilo (incluso para lamentarse hay que tenerlo en cuenta) el decir a quien me refiero, es como si considerara a los demás tan estupidos como para darles la solución del enigma al final de todo el juego. No, no va por ahí, necesito decir tu nombre como una manera de decir en voz alta que quiero volver a saber de ti, que quiero que vuelvas a hacerme feliz simplemente diciendome hola y que me apetece mucho que podamos volver a construir ese castillo que yo, de una patada, como cuando me regalaron un parking que no tenia gasolinera, destrocé.
Adriana, espero que algún día leas esto y que, a pesar de lo idiota que fui, no me gastes demasiado rencor o indiferencia y podamos volver a saber el uno del otro. Cuidate mucho. Un beso.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Fun. No se puede vivir sin amor.
El otro día pensaba que estaba bien, e incluso me asustaba ver que todo salía según lo previsto, pero este fin de semana he tenido una recaída, una de las importantes. Vuelvo a sentirme solo y lejano, abandonado de cualquier piedad, de toda posibilidad de comunicación humana. Miro a mi alrededor buscando culpables, como si mis problemas fuesen un abrigo que me muero por tirar a la basura, pero no: el problema soy yo. Soy yo. Mi comportamiento se vuelve errático, lánguido, ridículo. Cada gesto silencioso es en realidad un grito de socorro, una llamada a la calma ( todo esta bien, todo esta bien). Pero esto no es una broma, está pasando realmente. Pierdo el control de nuevo y me siento a la deriva. No es fácil de explicar, pero tampoco siento la necesidad de pedir perdón. No, nunca más. Estoy harto. Harto de tener que parecer, de tener que sonreir cuando no me apetece, de hablar y de callar. En realidad todo me sobra, cuando, friamente, no tengo motivos para ello. Pero eso ya lo sé. De hecho, también sé que ahora, a la vez que estoy tratando de ser sincero, estoy de nuevo mintiendo, dominado por esta manía que me persigue, que convierte mis días en ferias ambulantes de monstruos y mujeres barbudas. Cuando me paro, los fines de semana, las tardes, los viernes, noto un huracán dentro de mi, algo que me arrastra hasta mi propia profundidad. Ya no tiene que ver con traumas infantiles, con novias que no me hicieron caso o con proyectos que no salen bien. Esto es otra cosa. Lucho contra la nada, contra la oscuridad. El pánico a morir, a hacerme daño. Hace unas semanas, aporreando la guitarra (sí, sigo sin saber tocarla) me hice una herida en el dedo con el que rasgaba las cuerdas: al verme la sangre, no quise curarme. La dejé ahí, casi me gustaba sentir el dolor. Como si no me importara. Eso se me pasó cuando empecé de nuevo la rutina. De hecho no sólo volví a mis cosas habituales, sino que fui capaz de entrar en un nuevo ambiente: me apunté a clases de boxeo. No es que sea el próximo Micky Ward, pero por lo menos hago ejercicio y, lo más importante, supero una barrera mental, esa que me impide contactar con gente nueva y someterme a situaciones que no he previsto antes. Cosas tontas, pero para mi, muy dificiles. Aunque no lo crea del todo ni todas las palabras que diga sean verdad, necesito expulsarlas, llevarlas lejos. Algunos días es agotador, realmente agotador ver a un extraño en el espejo, caminar con los brazos pegados y los ojos muy abiertos. No es cómodo darse cuenta de que no soy normal, de que no lo he sido y, posiblemente, nunca lo seré. El oleaje nunca para, jamás se detienen los golpes recibidos por las olas con forma de palabras, pensamientos, sueños, frustraciones, ideales...llámalo como quieras. Sin embargo, no quiero cambiar, quizá con la esperanza de que esta diferencia me lleve lejos, a un lugar tranquilo, sin el ruido de las convenciones y las aparienecias. Ultimamente estoy intentando recuperar mis versiones anteriores, volver a la ilusión que una vez sentí (no es que ahora no tenga ilusión, que sí, sino que quiero volver a "aquella" manera de ver el mundo) y a ese mal carácter. Bueno, esto requiere una explicación. Nunca he abierto la boca para nada, y luego me arrepentía. Nunca sabía como reaccionaba el mundo, pues no me relacionaba con él. Ahora estoy dando pasos en la dirección correcta: hablo y posiblemente cometa errores, pero no es algo por lo que sienta que deba pedir perdón. Me sienta bien recuperar mi pequeña parte salvaje. Una vez se lo decía a Mamá: no quiero que mi vida sea una vida cualquiera. Quiero que llegue cuando llegue el momento de morir, mire atrás y sienta que ha merecido la pena. No puedo llevar demasiadas alforjas si quiero que el viaje sea largo. Por eso no me arrepiento de nada. Me sienta de maravilla ser un poquito salvaje y subir las montañas por el lado que me plazca (normalmente por el lado dificil). Espoleado por mi pasado y por mi miedo, soy incapaz de parar y mirar atrás: vivo en constante huida, sin saber quién soy, hacia dónde me dirijo o que podrán ofrecerme estos nuevos días hacia los que me dirijo con energías renovadas. Acabo este post bastante más alegre de lo que lo he empezado: los exorcismos siempre me sientan bien. No escribo para nadie, ni para gustar, ni para informar, ni siquiera para ser leido. Escribo para mi, para ese unico público que me interesa, el invisible, el silencioso, el que teje las vidas de mil personas locas y las deja caer en el olvido. Para ellos escribo, fuera de tiempo, fuera de lógica, absolutamente incomprendido. Asumir que soy como soy es una labor ingrata, muchas veces dificil y llena de sombras, de días como hoy y ayer en los que parece que estoy perdido, que he naufragado y todo es un desastre. Pero no, hay que seguir remando, remando, puliendo la propia vida como si fuese un diamante, porque en el fondo, esa es su verdadera naturaleza, tan brillante, tan valiosa. De nuevo la revolución fracasada, la pregunta sin contestar, pero ahora convertida en oportunidad. Es un juego. Todo es un juego.¿Ves? No pasa nada si jugando a la rayuela te sales del cuadrado. Puedes volver a entrar. Siempre podrás hacerlo. El otro día perdí mi telefono y con él todos los números de la agenda: una señal inequivoca de cambio. Soy un depresivo con demasiados cambios de humor, pero ¿sabes que? me encanta serlo. Adoro este continuo buscar y encontrar. Lo que hace tiempo se me presentaba como algo terrible, el no tener a nadie que echar de menos, me parece una tremenda liberación ahora. Estoy en plenas facultades, listo para coger las riendas de mi propia locura (destructiva, adorable, creativa, peligrosa, silenciosa, excentrica, triste, genial, oscura, vital, alegre e imprevisible) y viajar muy muy lejos, con o sin compañía al lugar en el que poder escribir mi nombre en el agua. Ojalá el objetivo de mi vida sea lograr ser feliz.
Este es uno de mis temas favoritos recientes: el valle inquietante. Ya lo explicaré otro día.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Panic at the Slaugherhouse
Llegó. La rutina sanadora y todo lo demas, es decir, mis manias-de-septiembre y todos los miedos y pensamientos negativos que deje en el cajon de mi mesa antes de empezar el verano. Me alegra saber que no han perdido ni un poquito de sus energias y estan dispuestos, como siempre, a ponerme palitos en la rueda. Que bien. También, al salir de mi autoimpuesto exilio he vuelto a disfrutar de lo agradable que es ver a otras personas. Digo verlas. Solo eso. Hablar ya es otra cosa, aunque el otro dia fui a cortarme el pelo ( si, al final claudique y elimine esa asquerosa melena que me recordaba a mis tardes de encierro para dar paso a un reluciente look mod con mis orejas tapadas y un flequillo que ya no me tengo que ir apartando a cada paso) y me senti bastante comodo hablando con la peluquera. Me resulto guapa y simpatica, aunque no se si lo fue o si yo la vi asi debido a ciertas carencias afectivas del tipo femenino singular. Me declaro aqui y ahora como el ultimo romantico. Si, joder, todas las demas historias son pura farsa, pura imitacion y manierismo. Lo mio sera algo de cine, como en esas pelis en los que los tios eran tipos duros y las tias divas que nunca se despeinaban. Si. Será algo como eso o si no, quizas lo sea, pero que no rechazo encontrar. Volviendo a la peluquera, me gusto esa sensacion, quiza no esta todo perdido y aun pueda parar el proceso que esta convirtiendo mi alma en una bomba a punto de explotar. Aunque, dicho esto, tambien tengo que reconocer que no se que es lo que realmente se me da mal, si empezar una relacion ( del tipo que sea) o mantenerla. Dependiendo del dia opto por una u otra opcion y dependiendo la persona me apetece empezar, seguir, parar o borrar, como por ejemplo ayer. Y que bien me quedé. Creo que ya comenté que, como cualquier otra persona, tambien tengo un limite y despues de un mes de saludar con "hola! que tal?" sin recibir respuesta ( y gracias a ese maquiavelico invento de facebook de mostrar la hora a la que tus mensajes han sido leidos) entre en mi fase terminal, que es cuando saludo con un "hola?". Hasta aqui, ninguna novedad. Pero...me dije: date el gusto de sentirte poderoso y puse algo asi como: esta claro que intentar ser amable contigo es perder el tiempo. Adieu, que viene siendo el equivalente educado a mandar a tomar por culo a alguien. A veces me da miedo pensar que he entrado ya en esa fase en la que ya no haces nuevos amigos, sino que empiezas a perder los que ya tienes. He sido un panoli que ha esperado muchas veces a mucha gente, pero ahora...ahora ya no espero a nadie. No me da la gana.
Hoy he sentido mi sindrome piscina. Tenia pensado apuntarme a un gimnasio nuevo, pero, oh, sorpresa, he conseguido esconderme en alguna excusilla para quedarme en casa. Lo que pasa es que luego me arrepiento, porque no quiero que mi vida sea asi, en casa pensando en todo lo que podria hacer y no hago, dejando que la excentricidad sea solo una idea, un proyecto irrealizable. No, tengo que correr y tirarme al agua, ya aprendere, ya sea boxeo, como en este caso, ya sea para invitar a alguien a tomar algo, escribir una de esas historias que esperan su turno en mi cabeza o yo que se...otra vez la revolucion que esta destinada a fracasar...pero eso, en el fondo es lo que mas me gusta de todo esto. Ayer mientras esperaba en la peluqueria, me puse a leer a Hemingway y me quede con una frase que decian en la introduccion "nunca quiso pertenecer al ambiente literario, ya que le aprecia que este hacia gala de un esnobismo exagerado, por lo que prefirio ser un personaje de leyenda, como alguien que acaba de saltar de un helicoptero o que ha perdido un combate de boxeo. Bueno, puede que quiza por eso me quiera apuntar, precisamente, a ese gimnasio.
Y como es tarde...me voy. Es fantastico no tener que dar explicaciones a nadie.
Dedicado a la parte malvada y maligna de mi ego, que crea fantasmas y enemigos para mantenerme despierto...Hey man, slow down...
viernes, 31 de agosto de 2012
Comatose but walking still
No se como explicarme: es una mezcla entre hastio por todo y todos e ilusion por la cosa mas pequeña, lo malo es que cuando estoy contento me siento un tanto infantil, como si fuese un crio pequeño que se rie por cualquier tonteria. Supongo que haber pasado el verano encerrado ( porque sentia que eso era lo que tenia que hacer, no lo digo en tono de queja) ha provocado un endurecimiento de mi fobia social. Cada vez me caen mal mas personas por los motivos mas peregrinos. En fin, no se bien que decir, sobretodo cuando no exteriorizo el cabreo o la decepcion anterior, hoy en la calle una de esas chicas-amables-pero-que-quieren-hacerte-firmar de Greenpeace ha dicho cuando pasaba "hola...adios". No sabia si me lo decia a mi. Caminaba muy rapido mirando al suelo, intentando, por una parte huir de una situacion social no prevista y por otra ( la parte comica) entrar en el corte ingles y estar fresquito. A veces pienso ( no se si por aburrimiento o por juego) que tengo alguna especie de sindrome cercano al autismo o alguna cosa asi. Si es verdad que quiza me recreo en el aspecto cinematografico y atractivo de estas cosas, pero no es menos verdad que mi comportamiento no se adapta a los canones normales. No me considero una persona normal ( aunque no se si eso es bueno, malo, horrible o fantastico) sino una que cada dia tiene mas manias ridiculas que puede controlar cada vez menos. Parece que diciendo todo esto estoy pintando un retrato demasiado negativo de mi mismo y, en fin, tampoco es para tanto, simplemente hay dias que llevo la soledad peor que otros y entonces, lo exagero todo hasta limites que pueden parecer demasiado tremendos.
Tengo la incomoda sensacion ( como la mayoria de las veces en las que empiezo a escribir un post) que estoy forzando las frases, recurriendo al truco de hablar sobre escribir para ir llenando lineas y que asi parezca que estoy diciendo algo profundo. Vaya mierda. Lo dicho, mil versiones de mi mismo planean a cada segundo sobre mis movimientos y no consigo controlar ( o por lo menos captar) lo que significa mi propia vida. Me muevo a impulsos, como los salmones ( no se si ellos se mueven asi, pero la imagen subiendo contracorriente me parece bonita) y, como ellos, tambien llegare tarde o temprano a mi destino. Sin embargo, antes de eso, considero que tengo muchas cosas que hacer, y digo bien "hacer", porque cada dia que pasa esa es la unica esfera que me parece posible conseguir: los sentimientos quedan atras y atras, como si ya no me sirvieran por falta de uso. Cada vez mas me refugio en quehaceres solitarios, como pasatiempos y sustitutivos de palabras y quiza caricias ajenas. Estoy aprendiendo a no necesitar a nadie mas, a intentar sobrevivir con lo que tengo en mi interior. Desde pequeñito he tenido ese fallo, o esa forma de ser, asi que no me sera muy dificil. Los demas. El infierno son los demas decia Sartre, creo (aunque yo siempre he sido mas de Camus). Reconozco que he intentado, por unas semanas, rehabilitarme a mi mismo ( en fin, cada cosa que hago tiene ese fin) pensando que mi vida solo tenia sentido en relacion a los demas, y tal y cual, todo muy filosófico. Leia las Confesiones, de San Agustin y pensaba que podia llegar, pasito a pasito a una especie de paz espiritual. Pero eso es una mentira. Mi destino es estar en guerra permanente conmigo mismo, en matarme y salvarme tantas veces como haga falta. En traicionarme, en caer, en inventarme refugios para la lluvia de verguenza. Todo pasa dentro de mi: un barco a la deriva. No tengo destino. No existe. Quiza eso es lo que, aun sabiendolo, mas me cuesta aceptar. Todos queremos volver a casa, a un lugar en el que poder dejar que se curen las heridas, en el que poder gritar nuestro odio al mundo y llorar sin temor a ser juzgados. En ese lugar en el que podemos separar entre nosotros y todo lo demas. Mientras no exista ese hogar, no existe tal diferencia: todo mata, todo hiere, y las salvaciones son bromas sin gracia. Soy fruto de una prisa, de un exceso en la huida, del miedo del pasado y de fracaso que pudiera venir. Aun recuerdo mis cumpleaños en solitario. La cara aburrida del psicologo despachandome en cinco minutos y las veces que nunca les dije a las chicas que me gustaban que, eso, que me gustaban. Siempre termino haciendo referencia a mis traumas infantiles. Creo que deberia empezar a dejarlos atras. No me llevan a ninguna parte. Y no me hace bien recordarlos tan a menudo.
Definiendo mi personalidad. Hoy estaba en mi Fnac, decidiendo que pelis me llevaba a casa para este fin de semana largo ( afortunadamente he acabado mi trabajo estival antes de lo que pensaba y puedo disfrutar de 4 grandes dias de diversion genial) cuando al tener en mis manos "Al final de la escapada" me he puesto a pensar en lo mal que me caen las personas modernas. En serio. Esa manera de llamar a las puertas de la fama me supera. Es como los nuevos revolucionarios. Los gordos. Los que no hacen mas que quejarse a traves de facebook o twitter. Sal de tu jodida habitacion y haz algo. Y cierra la puta boca, joder. Demasiados tacos. Casi lo consigo esta vez, pero no, he vuelto a fallar. El vocabulario, el vocabulario. Aunque quiza, ahora que lo pienso, es esa eterna obsesion por hacer algo, por ese eterno capricho prometéico de cambiar las cosas, de escribir a fuego nuestro nombre en la historia. No, joder (bah, de perdidos al rio) se puede tener una vida plena sin cambiar nada. La realidad es lo bastante compleja como para que puedas sentirte satisfecho simplemente con vivirla: no te empeñes en querer cambiar. Espera un momento...¿de verdad me creo esto que digo? Por supuesto que no. Por cierto, al final he comprado "Al final de la escapada".
Siento que estoy en esa fase de la vida en la que no puedo hacer nuevos amigos, sino perder los (pocos) que ya tengo. Incluso ellos, en determinados momentos, me parecen insoportables. Creo que, realmente, tengo un problema con eso. Espero que septiembre, que no es el mes más cruel ( ese es Abril) me depare una buena racion de rutina para que pueda volver a ver a gente pasear por la calle y volver a imaginar que puede suceder el milagro sin necesidad de tenerlo previsto tres dias antes e incluso, que puedo llegar a sentirme plenamente satisfecho con mi vida y mi juventud. Aunque eso, sinceramente, me parece un objetivo demasiado dificil.
Proximamente pondre fotos de las nubes grises que hoy tapaban el cielo de casa. ¿Señales?
sábado, 18 de agosto de 2012
Ich bin supersonik
Empezaré por lo que tengo más reciente: la jodida noche de ayer. Si bien es (otra) confirmación de hechos ya sabidos, no está de más hurgar en la herida. Lo único malo es que ayer estaba mucho mas furioso y las frases y las imagenes salian con mas claridad: ahora, cansado ( de lugares, cosas y sobretodo, personas)todo puede quedar mas ordenado, como un buen chico que guarda los pares de calcetines en su inmaculada habitacion. Que les den por culo a todos, sí, esa seria una buena manera de empezar un post ( decir tantos tacos en el fondo no me gusta mucho: todas las novelas que adoro, estan limpias de lenguaje soez, pero bueno...). Deja de adornarte gilipollas. No estas aqui para cambiar nada, no le hablas a nadie ( nadie te escucha), no es ninguna pose: sencillamente solo puedo hablar conmigo mismo, a mi reflejo escondido y fuera de forma, ponerme a prueba, examinarme y clavarme todos los puñales de mi infancia y mis frustraciones semiadultas. El otro dia me acorde de un dia que vi en un bar a un tipo realmente desesperado que saludaba a todos los desconocidos con un "Hola, compi". Hasta entonces yo pensaba que las miserias y las vidas de mierda eran solo pasatiempos juveniles, una especie de manera de pasar el rato y pedir un poquito de atencion. Pero ese cabron me enseño sin saberlo ( en el fondo las cosas buenas de verdad, las que realmente merecen la pena, se enseñan sin querer) la de dias de mierda que me esperaban en el futuro. Si bien es verdad que nunca he dicho "compi" a nadie ( desconocidos o conocidos) tampoco he hecho nada por decirles otra cosa y, ultimamente, me asalta la inquietud de que soy una persona invisible, que no es tomada en serio y la verdad, es un sentimiento de mierda, pero bueno, sorprendentemente, nada me sorprende ya, asi que podria decir que es una muesca mas en mi revolver.
Volvamos al tema, ayer, ayer por la noche: rincon de vampiros, y yo con una coleta y una camiseta de superman. Aquello pasó de ser una mezcla entre gente Loewe y familias que llevan a bailar a la abuela o a la hija que va la disco con la vigilancia de su madre y su tia ( la soltera) a ser un sucedaneo de una de esas discotecas malas que salen por la tele. Descripcion frivola hasta el momento. Y es que se me hace raro ponerme trascendental cuando la unica tia con la que hable me dijo: vaya superman, que ni siquiera me has secado el banco. En ese momento sufri el sindrome del jugador de ajedrez, es decir, pense lo que le iba a decir, su respuesta y mi retirada en medio segundo. "Puedo recompensarte de otra manera?" "No, dejalo, cierra la puta boca" Resultado: cara de gilipollas. A mi la que me gustaba era otra, morena de pelo corto ( si, lo se, lo se) a la que queria decirle que conquistaria el mundo por ella, conseguiria la luna y todas las estrellas que me pidiera: sere lo que me pidas. Rollo el diario de Noa. Pasadas tres horas sin hacer nada, activé el modo John Huston y me entraron ganas de pelearme con alguien. "Eh gilipollas, ¿es que no me has visto?" "¿Quieres salir a la calle para que lo discutamos como hombres?". Si no peleas de vez en cuando se te hace pus en el estomago y todo eso. Este verano estoy descubriendome como una persona de valores un tanto arcaicos. O como un incoherente de tres pares de cojones.
Sigo dandole muchas vueltas a eso de cumplir 27 y todo lo que eso implica ( el pacto con el diablo, las venas desatadas y demas) y convivo con el miedo con una naturalidad que me asusta mas que el propio terror. Lo normal seria que huyera de ese lugar, que encerrara mis fobias en el rincon mas oculto de mi mente e intentara vivir como alguien mas o menos normal. Pero en lugar de eso, me imagino en las mas diferentes situaciones, siendo John Keating y subiendome en la mesa de clase abriendo mentes como mejor testamento posible, abandonandolo todo y encerrarme en casa dejandome crecer la barba y pasear todo el dia en bata, rodeado de mis dos perros. O coger un tren y viajar lejos, o conocerte a ti y pensar que toda mi vida anterior solo ha sido una pesadilla. En el fondo solo quiero eso, ser salvado, me resisto a pensar que yo solo puedo salir del hoyo. Sigo cavando, cavando, cada vez mas profundo: no he ido al medico ( ni tengo planteado hacerlo) pero me parece que mi distimia ya se ha hecho toda una señora depresion. Sin luz. Yo la he apagado. Soy mi propio nemesis. Darme cuenta de que no soy querido. Esta bien, puede que sea una falsa sensacion, pero el daño es cierto. Muy cierto. Esas fotos de niñez, 5, 6, 7 años: los peores jodidos años de mi vida. El corazon esta cosido como se puede, pero aun sangra, muy poco a poco, eso si, pero dentro de mi ya hay un charco que nadie puede limpiar. Esta ahi todo ese dolor, esos silencios, esas ausencias, esas falsas amistades, esos saludos sin respuesta, esos amores frustados, esas pequeñas ilusiones abandonadas, no hubo nadie ( aparte de vosotros, ya sabeis quienes) que me apoyara, que se esforzara por hacer de mi mundo un lugar un poquito mas grande. Que va. No era listo, ni guapo ni gracioso ni tenia dinero. No tenia nada. Simplemente estaba en el rincon, desperdiciando el talento que años despues me di cuenta que tenia. Talento. Que pedante sueno. El "talento" no me ha servido para entender nada, lo unico que hace es aumentar mi desazon. Si joder, no dejo de conocer cosas que no puedo traducir en conocimiento, que hoy por hoy, es mi unica tabla de salvacion. Conocer, conocer, conocer, con la esperanza ( y a veces sin ella, como un simple tic) de que algun dia me sirva de algo. Como esos tios-cosmopolitan que hablan de entender a la mujer, de saber interpretar sus señales y mostrarles un ejemplar masculino que las impacte por su propia seguridad, porque las mujeres no hablan, las mujeres sienten. Acojonante. Lo digo claro: no entiendo a las tias ni me importa no entenderlas, es mas, me gusta que asi sea. No hay nada que me moleste mas que esta clase de tios que "piensan" como las tias en plan: me dan verguenza los tios, que simples somos y demas gilipolleces por el estilo, tu ya me entiendes ( si, seguro que si). Es el puto vicio de tenerlo todo atado y bien atado, de entender todo lo que pasa, de tenerlo todo bien controladito: lo que me gusta y lo que no, lo que mola y lo que no, lo que puedo criticar y lo que debo adorar, llevar la contraria porque si, pensando que se colabora al cambio mundial con un click en facebook. Oh mercy!. Me gusta el silencio, la desconexion y la creatividad de los desencuentros. No podria pasarme nada peor que conocer a una chica con mis mismos gustos. Eso me mataria. Las revoluciones ( y los revolucionarios) modernos son una puta mierda. No puedo sentir simpatia por un tipo gordo. Lo siento. Para mi los revolucionarios siempre seran tipos fuertes que luchan y trabajan con sus propias manos y si, y todos los estereotipos que se te ocurran. En este bloque he sacado a relucir el predicador que hay en mi. Fuck.
A veces tengo la impresion de ser un tipo blandito que se mira demasiado el ombligo, pero, yo soy mi propio juguete: todas las guerras tienen lugar en mi cuerpo, cuando intento luchar contra mis deseos y fracaso y luego me arrepiento y luego lo vuelvo a intentar y otra vez a empezar. Si, no me da miedo reconocerlo: vivo al limite, pero no al limite externo, no hago nada raro, sino al limite de mi propia paciencia, al filo de mis intenciones y mis ilusiones, en un castillo de naipes en eterno temblor. Puede que esa infancia mal vivida sea el origen del espiritu salvaje que noto ( y cada vez con mas intensidad) dentro de mi. Cuando estoy lavandome los dientes lo veo ahi, asomado a mis ojos, mirandome sin dejar escapar ni un centimetro. Nada queda lejos del alcance de mi propia maldad. En un arrebato onanista-intelectual he de decir que el balance de libros leidos en lo que llevo de verano no esta nada mal ( 10 libros). De seguir con este ritmo, no me importara una mierda que se lleven mi alma cuando llegue el momento. Todas las manos tendidas, las cortare, todo el daño producido lo devolvere, todo el amor pendiente, lo pagare. Eso es lo que pienso cuando me meto en la cama, cuando rezo por ti, cuando mi alma va pesando un poco menos y todo parece mas facil. He perdido perdon muchas veces, he pedido ayuda otras tantas, he visualizado un futuro feliz con mujer, perro y una educacion tradicional. Luego me levanto y solo quiero conocer a una pelirroja que haga fotos como Diane Arbus. Este verano estoy intentando definir mi identidad, desde los cimientos, empezar de cero, pero soy incapaz de obtener algun resultado, siempre vuelvo al principio, al autobus que llegaba tarde, a las clases de musica que odiaba, al profesor de plastica llamandome burro, a ese curso de karate con vaqueros gastados y sin kimono. Si, siempre vuelvo a todo eso. A toda esa mierda. A todos vosotros. Extraños. Extranjeros. Ladrones. Y despues de todo, no renuncio, porque, de verdad, no puedo hacerlo, a dejar de lado esta manera tranquila de destruirme, encontrarte y despertar por la mañana con un buen desayuno, engordando quiza dentro de 5 o 10 años contigo, sintiendome satisfecho por algo que he creido construir. Bah, capricho burgues. Nunca llegare tan lejos. Resumiendo: que me molesta la gente normal, me encantan las chicas dificiles de entender y, aunque estoy hecho una mierda la mayor parte de mi tiempo, no soy un mal tipo.
P.D.: Hace tiempo, jugando a ser mi propio psicoanalista ( recuerdo la cara de asombro del quiosquero cuando con 12 años me compre una introduccion al psicoanalisis de Freud o la mia propia al descubrir que tenia todos los traumas de su libro sobre traumas sexuales) me inventé ( y diagnostiqué) el sindrome de Cindy Sherman, que consiste en definirte mediante la no-definicion. Yo soy en la medida en que no soy yo, sino otros. No hay una personalidad fija, sino una linea que puede encontrarse a traves de varias personalidades diferentes. Yo soy porque elijo no ser. No es facil y quiza por eso me gusta tanto.
viernes, 6 de julio de 2012
Miedo a morir
Siempre he sido de la opinion de que cuando se te ocurre una idea, mejor escribirla que confiarte y dejarla para el dia siguiente: seguramente no te salga igual ( de bien o de mal) como cuando la tenias recien pensada. Bajo esa premisa aqui me tienes, a las doce y veinte de la noche, tarde, muy tarde para mi, escribiendo sobre mis miedos, o, especialmente sobre uno en particular. Hace una semana mas o menos que cumpli ventiseis años. Fue un dia horrible. No queria estar pendiente de quien me felicitaba y quien no, pero al final acabe revisando el telefono cada cinco minutos. Solo recibi un mensaje de la nueva tarifa de Vodafone. Y un mensaje de Isa, mi compañera durante unas semanas en el departamento. Que bien me llevaba con ella. Pero en mi cumpleaños, ninguna muestra de afecto me resultaba suficiente, quiza porque espere respuesta de las personas equivocadas, o que se yo. El caso es que llevo ya unas semanas aqui en casa, naufragando en mi recien reencontrada soledad, sin que nadie me eche de menos ( esa es la sensacion que me da) y sintiendome mas cercano a esa edad rockera maldita: los 27. Es horrible que yo, que me considero mas o menos inteligente, caiga preso de ese tipo de obsesiones, pero ¿ acaso no son mis obsesiones las que mejor definen quien soy?. Llevo una barba fea, propia de un Kurt Cobain barato, y no dejo de darle vueltas a mi propia existencia. Mi mente es el campo de batalla de mis deseos más elevados: centrarme en MacCormick y en el budismo, limpiar mi mente, hacer deporte y mis fallos mas vergonzosos: dejar morir las horas naufragando por un chat, suplicando algun sucedaneo de contacto humano: alguien que me diga que tal?, ser demasiado dependiente de las personas y todo eso. Es una autentica mierda. El otro dia soñe con Adriana, recuerdo la escena perfectamente: estabamos sentados en la mesa de un bar, más o menos como en la peli de "antes del atardecer" ella con su peluca rosa, y yo le decia: es sorprendente que hayamos mantenido la amistad basandonos solo en un dia, y aqui estamos, dos años despues. Mientras corria ayer le daba vueltas a este asunto. Me da la impresion de que Adriana no me echaria de menos, y es que tengo la incomoda sensacion ( como una capa viscosa que me embadurna todo el cuerpo) de que nadie lo haria. No he vuelto a hablar con Gemma desde la ultima vez, hace ya mas de un mes. Rachel, la (finalmente descubierta por su actitud final como) estupida Rachel ha vuelto a su pais al igual con sus amigas y no volveré a saber nada de ella. Laura respondio a mi pregunta diciendome que a lo mejor podriamos vernos este viernes ( es decir, mañana), pero aun no he recibido ningun mensaje. A decir verdad, no espero grandes cosas. Digo los nombres porque necesito acusar, necesito expulsar este miedo y este odio imbecil que siento por mi mismo. No odio a nadie, pero tampoco quiero odiarme a mi mismo. No es justo. Teniendo en cuenta que no puedo contar con ninguna persona para proporcionarme ocio, mi principal entretenimiento es estar pendiente de mi propio estado de animo, con lo que eso significa: cuando estaba pendiente de los trabajos de la universidad, no tenia demasiado tiempo para permitirme ese capricho pero ahora... He borrado a Joanna ( con la que ya no tenía de que hablar), a su amiga Monika ( que solo hablaba conmigo por interes), a Carina ( que se descubrio como una chica bastante rencorosa) y a Ines. No se han dado cuenta de que lo he hecho, lo que confirma mi teoria de la innvisibilidad. Mis padres me sugieren que seria bueno que me afeitara, pero hoy, al verme en el espejo con mi pelo sudado ( acababa de terminar mi sesion esta semana inaugurada de ejercicio matutino) mi barba y escuchando el ragged glory de Neil Young ( especialmente Fuckin' Up) me he dicho para mis adentros que y una mierda me voy a afeitar. La verdad, este verano tiene pinta de ser una autentica mierda, solo me queda el consuelo de ir a mi Fnac alguna tarde, o alguna mañana y coincidir con una cajera rubia bastante guapa aunque, lo se ( y eso no me atormenta) que no hay posibilidades. Hay otra que tambien ronda por alli, morena, pero es demasiado guapa. Nunca pense que diria eso algun dia, pero si, es demasiado guapa. Tengo ganas de ver a Noelia mientras paso la barra de pan por la cinta, aunque como siempre, seguramente me quede callado o diga alguna tonteria. Mi oportunidad con ella, debo saberlo ( y de hecho lo se) paso cuando me largue por patas en aquella cita. Como siempre, deberia haber escrito cosas mas interesantes ( la idea que me ronda por la cabeza: Astronauta...) pero se me olvidan, se pierden entre mis deseos insatisfechos y mis frustraciones intimas. En medio de esta cotidianeidad, en este sol sonriente de alicante, entre las siestas de mis dos perros, el agradable silencio, escurriendose por el placer de caminar descalzo por casa ( y acabar a pesar de mamá con los pies negros) empieza a tomar forma el miedo: el panico mas absoluto. Ese que no se ve, pero que me esta volviendo ciego, ese que no se oye, pero que me grita cada vez mas alto.
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