domingo, 17 de febrero de 2013
(I want to be) Julian Casablancas
Red alert. Enciendo las alarmas, mi pepito grillo dice que ya es suficiente, que ya he descansado demasiado. Es hora de despertar de este sueño pequeñoburgués y empezar a romperme el culo trabajando. Lo reconozco, he estado despistado mucho tiempo, tanto que incluso ha habido momentos en los que he dudado de mi propia capacidad, planteandome si a lo mejor lo que me pasaba es que era un completo gilipollas. Me parece que despues del lunes de mierda que me espera, lo mejor que puedo hacer es demostrarme a mi mismo que soy capaz, que puedo ser esa persona que creo que soy, a pesar de los miedos, las manias, a pesar de sentirme perseguido por una especie de pasado construido sobre cenizas. En definitiva, ser yo a pesar de mi. Vaya cagada. Me suena a libro de autoayuda, como aquel que lei hace unos tres meses mas o menos: fue el primero y también el último, no por nada, sino porque me gusta que las cosas no me vayan del todo bien: el desequilibrio, o por lo menos el mio, me parece bastante creativo y, a fin de cuentas una de las cosas a las que aspiro con más ahínco es la de ser una persona capaz de evadirse de este mundo tan aburrido y perderse en absurdas ensoñaciones ( he estado a punto de escribir encoñaciones, aunque, ahora que lo pienso, tampoco hubiera estado tan mal). En este punto de mi vida, en vistas a entrar en una tormenta, me parece que es el momento de empezar a tomarme a mi mismo en serio. Si quiero escribir, si considero que es lo que mejor se hacer, he de escribir: imperativamente, como una obligacion. Si tengo que avanzar con mi tesis, para poder corresponder a la confianza depositada en mi, para mirar de igual a igual a la gente que me rodea sin sentirme que estoy engañando a mis mentores, es el momento de hacerlo. Tengo talento y caracter. Vamos, no puede ir tan mal. En fin, esta es mi faceta mas creida, lo reconozco, pero siempre he tenido que motivarme yo solo, encontrar esos resortes que no siempre estan a la vista, llegar a la mi misma profundidad, atravesando el único camino posible, el más dificil, a traves de expectativas, miedos, pereza, alegrias, lastimas, preguntas: supongo que eso es vivir, y supongo que tambien eso no siempre es agradable. Se que no soy el primero en decir tales cosas y a buen seguro que no soy el que mejor las cuenta, pero esto no reduce mi necesidad de decirlas, como si con eso reclamara mi propio espacio, mi derecho a existir en esta tierra baldía. Cada vez siento mas suficiente la compañia de los libros y menos la de las personas, pero todo el conocimiento del mundo no me hara sufrir menos llegado el momento, lo que me hace plantearme si quizá no me estoy equivocando, si a lo mejor estoy descartando las cosas equivocadas. Todo es demasiado dificil, o no lo es y que me lo parezcan simplemente pone bajo la luz mi debilidad, mi incapacidad para afrontar las cosas que pasan. Digo que son dificiles, que me siento solo, que soy un romantico abandonado para que alguien se apiade de mi, para pedir ayuda sin decirlo. Sin embargo, aceptar que exagero, es aceptar que soy capaz de rendirme, aunque aun no lo haya hecho. Considerar que, despues de todo no soy tan diferente de los demas, que no soy ni mas ni menos listo, ni mas ni menos guapo, ni mas o menos simpatico, en definitiva que no hay nada en mi especial (menos mi sangre, mi jodida sangre del tipo B negativo, esa que solo tiene un 2% de la poblacion. Esa cabrona si es especial de verdad) no es algo que me muera por descubrir. Tus bromas son siempre malas, y ya me siento lejos, muy lejos de vosotros, como si nuestras vidas, fuesen planetas con orbitas distintas. Cuando estabamos todos juntos, todo molaba, pero ahora...joder, ahora que os jodan, tengo cosas que hacer, no voy a perder mi tiempo paseando sin ir a ninguna parte, sin poder dejar de pensar que tendria que estar en otro sitio, que mi risa es forzada. Al final, si no haces nada y dejas las cosas correr, todo lo accesorio, lo falso, lo irrelevante y lo ridiculo acaba por mostrar su verdadera cara. No hay mentiras eternas, eso lo sabe todo el mundo. Es momento de que ponga los pies en el suelo y me dedique a construir algo que permanezca a mis propios vaivenes, algo mas fuerte y mas vivo, mas puro y coherente que yo mismo. Si, lo se, hablo demasiado de mi, pero es que es el peligro más inminente que conozco, una amenaza constante en forma de depresion, de mal caracter, de mil suicidios imaginados: como Kurt Cobain, como el Rey Lagarto, como Papá Ernest, sí ellos son mis modelos. Demasiado suave, lo realmente dificil, lo jodido es pensar que nunca es suficiente, que es necesario continuar, seguir adelante, y lo intento, por dios que lo intento, pero ellos siguen ahi, a la misma marcha: si acelero aceleran conmigo, si me escondo, ellos estan a mis espaldas. Una vida normal no seria algo tan malo, o por lo menos no lo seria si fuera capaz de rebajar mis expectativas, pero...¿acaso no es eso, las expectativas, lo único realmente importante, aquello que me hace despertar cada mañana con la ilusion de que se puedan cumplir, quien sabe, quizá hoy? Dudas, las putas dudas, las que me matan, pero, curiosamente, las que me hacen pensar que la vida, a fin de cuentas, no esta tan mal. En fin, music moment: un poco de sonido sucio de los 90'.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Wrong time, right place
Escribo tan rapido como puedo, a fuerza de intentar mantener un poco del espiritu, antes de que desaparezca del todo. He vuelto de dar clase, el único lugar en el que soy enteramente feliZ. Platón. La República, pero más allá, la educación, el control social, la falsa neutralidad de las instituciones. No niego que hay algo de lucimiento personal en todo esto, pero no veo porque recooncerlo tendría que ser algo malo. Hoy, ahora mismo, me veo capaz de comerme el mundo: no es tan dificil como me quieren hacer creer. No, no lo veo de esa manera. No deseo a nadie mas, esto, esto que siento ahora me basta. Hablar de las capacidades humanas, ya no me da pánico reservar la sala para el recital. Tuve mis momentos de dudas dias atras, pero es momento de expandirme, de salirme del tiesto, otra vez, para encontrarme de nuevo. Sigo siendo aquel niño listo. Sigo pudiendo ser capaz. No se aun de que, pero ese es el menor de mis problemas ahora mismo. I'm on the road again.
martes, 12 de febrero de 2013
Vengeance, etc.
Hay dias en los que todo pierde su sentido, en los que parece que me muevo, pienso y actuo por pura inercia. Y es una mierda. Precisamente ahora, cuando más inteligente me siento, cuando por fin siento que tengo el control, o que podría tenerlo, entonces aparecen las dudas. Con fuertes dentelladas que arrancan la piel me planteo cosas extemporaneas. A estas alturas no debería seguir dandole vueltas a qué quiero hacer con mi vida. Se supone que los acontecimientos me han ido limando, acomodando a un cierto tipo de vida. Pero no. El abismo sigue ahi, como si estuviera esperandome. Take a walk on the wild side. Reed. Sigo sintiendome fuera de lugar en cualquier contexto. Es estimulante, lo reconozco, pero tambien agotador. La agradable sensación de avanzar, de conocer cada vez más y más. Por momentos, el mundo se me queda pequeño, como si fuera un juego de niños. Puedo controlarlo, es facil. Muy facil. Pero despues las cosas se ponen en su sitio y vuelvo a darme cuenta de lo que realmente soy, una persona incapaz sentimentalmente, con demasiadas dudas, demasiadas. Y no hay nadie que me ayude a olvidar mis pecados. En momentos así no puedo esquivar la cuestion de qué pasaría si me atreviera a hacer todo lo que me atormenta. Si me dejara de miedos y escribiera de manera compulsiva, si viera a todo lo que me rodea como una pequeña muestra de todo lo que existe, que es mio, por derecho divino. Si me sintiera heredero directo de las grandes inspiraciones. Me pregunto, no puedo evitarlo, que cojones pasaría. Si me dejara de tantas penas, de mirarme el ombligo, si me tomara en serio vivir. Intentar hacer feliz a alguien. No se. Salirme del camino, constuir uno propio. En el fondo eso tambien me da miedo. Me da panico no tener un plan. Me gusta tener las cosas previstas, saber lo que va a pasar, sí, necesito tener el control sobre una pequeña parte de mi vida, quizá la más irrelevante. Incluso tengo previsto cuando improvisar, es una mierda. Y es que no se reaccionar a estimulos nuevos. Me imagino como seria hablar contigo, y aunque de la sensacion de estar en directo, todo ha sucedido antes en mi mente, en los ensayos de mi vida, en los sueños. Todo está ahi, y ahora simplemente me limito a repetirlo con mayor o menor fortuna. Hay una tensión en mis profundidades que no puedo controlar, que estallará algun dia jodiendolo todo. En ese geiser se encuentran todos mis temores, mis manias mis traumas, el sexo otra vez, cada dia menos satisfactorio, envidioso ante las aventuras ajenas. Practicamente no me aporta nada. ¿Ves? Otra vez vuelvo a repetirme. Siempre hablo de lo mismo, de lo mismo, de lo mismo. Debe ser muy aburrido leerme o escucharme o yo que sé. No se si peligrosamente o no, cada vez me encuentro más comodo estando solo, leyendo un libro (acabándolo quizá) viendo una pelicula, escribiendo o escuchando musica. No necesito más. Ya no siento la urgencia del cuerpo femenino. Hace unos años sí, absolutamente, era LA necesidad. Ahora me da igual. Puedo satisfacer mi vida por otros medios. Un flojo. Un mierda. Maricón. Bueno, esos pueden ser varias de las cosas que la gente podría decir. Pero me da igual, no pertenecen al universo de cosas que me importan. Llevo tanto tiempo debajo del agua que ya no se si nado a favor o en contra de la corriente. He dejado de prestarle atención a las personas que me rodean, y ese es, posiblemente, uno de mis más penosos errores. La gente importa. Aunque hay dias en los que me cuesta aceptarlo y otros en los que lo digo, pero no me lo creo. Ese es otro de mis errores, quizá de los que más verguenza me dan: miento. No disfruto del verbo, no gozo de la palabra que sale directamente del corazón, no vivo una genuina comunicación con los demás. Me adapto a lo que hay que decir a cada momento, lo que es correcto, lo que se espera de mi, si es que alguien espera algo. Me estoy difuminando, mis contornos desaparecen a cada momento vacio, en blanco. Sin mensajes que responder, sin llamadas. Nadie me necesita. A fuerza de repetirmelo a diario, acabaré por creermelo. Nadie me necesita. Soy prescindible. Mi llama se apagará y ni siquiera quedarán las cenizas. ¿Exagero? Posiblemente. Pero en momentos como el actual, se me acaban las identidades, la huida parece llegar a su fin, y como todo final, nunca será bueno. A veces trato de imaginar como será mi vida en un par de años ( no me gusta hacer grandes cálculos) y puede pasar cualquier cosa. Eso sería fabuloso de no ser porque todos mis destinos parecen ser malos. Estas malas decisiones, las imprecisiones, la incapacidad de establecer un trato cordial con la gente ( siguen dandome miedo las personas, no puedo evitarlo) no pueden traerme un buen resultado. De pequeño pensaba que simplemente era timidez, bueno, ya se pasará cuando crezcas. Pero no era un niño timido, era otra cosa, otra cosa joder. Ahora es una patología, una verdadera incapacidad escondida tras una máscara de amabilidad que no se me escapa que me hace parecer un verdadero idiota. Es el precio de no enseñar mi interior roto: ser un estupido. Trato de convencerme de que eso no es así, de que es una deformación de la realidad. Las cosas sencillas, otra vez. Las más dificiles. El único recuerdo de mi niñez que guardo con cariño (o para no exagerar, uno de los pocos) son las pruebas de inteligencia que me hicieron cuando tenía 3 años. Era muy estimulante hacer coincidir triangulos y cuadrados con las ranuras de los triangulos y los cuadrados. Su hijo podrá hacer lo que quiera. Lo que en aquel momento parecía un don divino amén de una alegría (comprensible) para mis sufridos padres se está convirtiendo para mi hoy, aquí, en este presente liquido, una especie de maldición, de mal presagio. Puedo hacer lo que quiera, pero no se que quiero hacer. Hubiera preferido ser un poco más idiota y tener una idea de la felicidad o del exito mucho más mundana, como la de aquel antiguo amigo que me dijo "alcanzaré todo en la vida cuando tenga ese coche de ahí, ese, ¿lo ves?". En fin, para que nos vamos a engañar, prefiero mis cuitas y mi inteligencia a esa felicidad estupida, aunque sea incapaz de argumentar a favor de mi postura, lo que desde ya, me desautoriza para dar cualquier tipo de opinión más o menos interesante. Cada vez me cuesta más respirar, pero eso,
eso, es otro tema. Music time: Mariona, Beck versionando a Bowie, lo nuevo de las malas semillas, Jeff Buckley en una canción que hace que me salgan relámpagos por los dedos, lo nuevo de James Blake, y algo recien salido de Foals. Kisses.
viernes, 1 de febrero de 2013
'Cos tramps like us ( baby we're born to...)
El post diecisiete. Uno más que en todo el año pasado. Mola. Paso de escribir sobre otra cosa que no sea mi propia promesa cumplida. Y para que las penas con pan sean menos, una recopilación de fotos de Lana del Rey. Hace un año que es famosa, pero siempre ha sido cool. Nite, ladies. Have fun.
http://www.playgroundmag.net/musica/imagenes-musica/concursos/un-ano-de-lana-del-rey
jueves, 31 de enero de 2013
Erotisch Zeitung
Hormigas. Las masacraba joder. Era un auténtico cabrón con ellas. Les arrancaba las patas, les quitaba las pequeñas cascaras que cargaban hasta su hormiguero, las decapitaba, las ponía lejos de su casa y mi favorita: cogia a las hormigas negras -las buenas- y las ponía con las rojas - esas bastardas sin corazón- Me divertía ver como la torturaban. Como entre siete u ocho se la llevaban a su guarida, para seguir con mas castigos a lo Hostel-style. Con el tiempo me empecé a sentir culpable, quería salvarlas de mi propia crueldad. No dejé de hacerles perrerías a las hormigas, pero nunca llegaba al final. Las devolvía a su casa, las ayudaba con sus cargas y mataba a las rojas. Sin piedad. Eran malas. Jugar con hormigas era mi juego favorito de pequeño, antes de que jugara por primera vez a la Mega Drive y antes de que empezara a leer a Shakespeare al salir del instituto. Después, en un acto de justicia poética (que expresión tan horrible, por cierto) yo me convertí en hormiga, y las torturas las recibia yo. Ambientes nuevos, la gente me rodeaba y yo me sabía impopular, falto de practica en relaciones sociales. Sin embargo, no hubo un cambio de actitud, no hubo pausa en los castigos, siempre llegaban hasta el final, siempre. Hasta que no me sentía triste no paraban, no. No lo hacían. Sin cumpleaños, sin invitaciones, allí, en la última fila o en la primera, siempre solo. Mal cartel en el patio. Juega de portero o de defensa, de los últimos en ser elegido. Mal dotado. Lejos de casa y sin nadie que me ayudara a transportar mi carga. Bueno, una comparación muy evidente, las hormigas. El trabajo de grupo siempre acaba por imponer su criterio. Años despues, las hormigas ya no tenían patas, el grupo se descomponía y el hormiguero se secaba, pero ese triunfo tardío ya no me servía de nada. Una juventud llena de insectos, en un jardín demasiado grande, sin ninguna guia. Como aquella peli, Cariño he encogido a los niños. Molaba. Esas eran mis ilusiones infantiles. Esa y una de las primeras presentadoras del Megatrix de verano. Aunque en esa época ya estaba entrando en la edad adolescente, lejos, siempre lejos, del pavo, que nunca llegué a desarrollar. Es más, creo que ahí está el origen de mi estupidez actual. No llegué a comportarme como un completo idiota cuando me estaba permitido y ahora la mierda emerge a la superficie. Hum. No me gusta esa imagen. Me recuerda a esa escena del arcoiris de gravedad en la que un tio se mete en un vater. Luego la usó Danny Boyle en Trainspotting, pero la escena es de mi Pynchon. Estoy perdiendome en detalles demasiado irrelevantes, como si quisiera convencerme de que, a pesar de hablar siempre de tonterias, no todo esta perdido, que hay algo en mi cabeza, aún tengo algo que decir. Aunque solo sea por expresar mi empeño en no rendirme, creo que merece la pena, por más que los resultados no prometan ser muy positivos. Hoy he llegado a un estado de Nirvana musical en mi Fnac: he comprado 4 discos. Alucinantes todos. Si estuvieras aqui conmigo, te diria cuales son o los escucharíamos o hablariamos sobre ellos. Quizá me recomendarías alguno. Quien sabe. Son sólo suposiciones de un chico solitario. En fin, hora de callarse.
A good blonde is hard to find
Estaba pensando en ti: era el último día y me sentía nostalgico. Me gusta darle un toque dramático a mi vida, lo reconozco. De repente, rodeado por la oscuridad creciente de la noche en la ciudad me quedé mirando fijamente un edificio. Me empezó a parecer pequeño. Cada vez más, cada vez más. Ya no te echaba tanto de menos. Me sentía fuera de lugar, precisamente como a mi me gusta. Sentí que no tenía hogar, que no sentía afecto por nadie, por lo que podía viajar lejos, lejos, sin alforjas, y querer a todas las personas del mundo. Sin lagrimas. Demasiadas expectativas. Mi afecto sigue intacto, no te preocupes. Uhh, uuuh. El recital se acerca. Como los meteoritos, como los apocalipsis cotidianos, los que llegan sin avisar, y te llegan tan adentro que piensas que no duelen. Pero te matan. Lentamente. Despacio, sí, como a ti te gusta. Quizá susurrandote al oido, puede que eso también. Salta por la ventana. Las calles vacias pronuncian tu nombre sin saberlo. Lo repiten, lo alteran hasta convertirlo en un grito, el lamento de tu propia soledad, construida por ti, obligada, sufrida como una condena deseada. Tu voz perdida en las ondas, casi como un recuerdo. Lo tengo claro. No existes. Situaciones disparatadas, no eres el que creías que eras. No eres extraordinario, es más, cada vez que te ves en el espejo los arañazos y el barro en tu cara son más evidentes. Las sombras ya no me devuelven las llamadas: me aburro. Otro mapa. Otro territorio. Por favor. Seamos crueles, seamos divertidos. Ya no sé si me estoy volviendo estúpido o es que simplemente, estoy cansado. Puede que nunca llegue a saber la diferencia. Vuelven mis preferencias a las rubias: hace tiempo que no veo ninguna y eso hace que el sueño entre en fase elevada. Si las viera a diario, no serían extraordinarias. A mi me gusta lo raro, lo que nadie ha visto jamás, y estirando el delirio, no busco a una rubia, no. Te busco a tí, solo a ti, solo se que eres rubia, pero no sé como eres, que es lo que te gusta, donde vives, que miedos tienes: eres una desconocida a la que hace mucho tiempo que conozco. Hablamos, nos perdemos, a veces incluso parece que nos buscamos. Puede que nos encontremos algun dia, aunque los dos sabemos que eso no pasará. Optaremos, rendidos, por la segunda opción, dejaremos de soñar, y pensaremos que en fin, que esto tampoco está tan mal. Nos olvidaremos el uno del otro, o, por lo menos, fingiremos que lo hacemos. Siempre me ha cautivado perder cosas, para así prometerme una alegría futura al encontrarlas. Intento jugar al despiste, pero no se me da muy bien. En el fondo, toda esta frivolidad, estos momentos de falsa lucidez solo tratan de guardar lo poco que queda intacto de mi. Queda poco de aquel niño, de ese primer enamoramiento, de todos esos planes de futuro. Soy debil, me duelen más cosas de las que puedo reconocer sin avergonzarme, sí. No estoy preparado para las negativas, para las malas noticias, por mucho que me esfuerce en parecer una persona razonable y madura. Supongo que aún extraño no haber tenido amigos para jugar con el Fort Apache de los playmobil cuando era pequeño. He comprado mi imaginación a un precio muy caro, demasiado. No me compensa darme cuenta de tantas cosas, de notar cada una de las pequeñas alteraciones en mi interior, las pequeñas tormentas que se desatan cuando no obtengo respuesta, cuando mi fe se queda sentada en el sofa, sin afeitar, sin ilusion, quitandole el sonido al telefono para autoconvencerme de que te hubiera hubiera respondido si lo hubiera oído. Pensando en ti, todos estos años, como si el solo pensamiento me sirviera para no sentirme tan perdido. Me equivocaba: sigues ahí, pero no me acompañas, no, no lo haces. Tu presencia me recuerda mi situación, mi propia ausencia, tan intima, tan callada, tan permanente. Mis acciones se vuelven irrelevantes, no producen cambios. Trato de huir, principalmente de mi mismo, pero me veo incapaz, los errores son los que me definen, mis miedos, la inadaptabilidad, la especie antidarwiniana, la que primero muere, la que no se adapta. Quizá ese es el fallo. Siempre me he sentido un niño mimado, demasiado cuidado, demasiado alertado de los peligros extraños, del exterior. Niño burbuja. No salgas. No entres. Te necesito. Te odio.
miércoles, 30 de enero de 2013
Faster, Lexi Belle! Kill! Kill!
Al final se me hará tarde. Tenía practicamente una semana y media para superar mi objetivo: escribir más posts en un mes que en todo el año pasado. Ahora me veo aqui, hundido en la miseria con poco tiempo y mucho espacio que llenar. Mala señal. Si ya cuando escribo un post al dia suele ser horrible, no quiero imaginar la horrible calidad que tendrán tres en el mismo tiempo. He notado un cambio, no sé si a mejor o a peor (aunque siempre he pensado que nunca se puede cambiar a mejor, pero bueno, eso es otro tema)en mi propia conducta. De la depresión a la frivolidad. Supongo que lo ideal sería quedarse en el termino medio, pero eso es cosa de gentes más vividas que yo. A mi me gusta más imaginarme mi vida, no vivirla. Estar sometido a una continua corrección, a un eterno empezar-otra-vez. Un juego de máscaras. Desconozco si es un síntoma de estupidez o de inteligencia el ser capaz de ser mil personas diferentes: no me angustio por eso. Simplemente trato de pasarmelo bien con las cosas pequeñas. A veces el mundo es un juguete, otras una carga. Vivo en esa disfunción, que, por otra parte, no es nada extraordinario. Y es que en el fondo, eso es hacerse mayor, crecer: darte cuenta de que no eres especial. Sigo escribiendo, esperando a una nada que me grite en el oido, muy profundamente, algo que me indique el camino. On the road. Falso beat. Me considero terriblemente fiel. Fiel a todo. A mis gustos, a mis miedos. A mis amigos y a mis enemigos. Cada suspiro se lleva una palabra. Una palabra que nunca vuelve. Es, en cierta manera, una forma de perder la fe. Quedándose en silencio. Esperando. Todo se limita a eso. A esperar, de forma tranquila o salvaje lo terrible de la vida, aquello de lo que no podemos escapar. Es un partido perdido de antemano. Español. Siempre pone ejemplos deportivos. Es la parte que más detesto de mi mismo. El vago sur europeo, el caótico mediterraneo. ¿Sorprendido? No mucho, la verdad. Faltan dialogos. Eso no puedo inventarlo. Puedo crear vicios, pero no puedo obviar mis necesidades. Amores perros, de esos que soportan horas de lluvia, en soledad, mutando las sonrisas en lagrimas, las ilusiones en pesadillas. No seré una buena pareja, me falta práctica. Mucha. Estoy volviendo a ser el niño que peleaba con todos, el pequeño macarra que jugaba con cadenas y corria por el campo. Ahora juego con otras cosas y corro por otros lugares y de diferentes maneras, pero la esencia está ahí, justo ahí, volviendo atrás en el tiempo para reconocerme intacto. Para volver a empezar, recorriendo aquellos caminos que dejé intactos la vez anterior. Profesor. Es una opción. Pero no quiero ser reconocido como nada. No. Durante una época me plantee no dejarme fotografiar, jugar con mi no-existencia. Ahora no lo veo así. Fotografías distintas, Rrose Sélavy. Algo así. Esconderme tras el personaje, ser un poco travieso. ¿Por qué no? En fin, supongo que aunque cambie las palabras, siempre hablo de lo mismo, de lo único que me importa: yo mismo. Lo malo ( aunque no sé porque tendría que serlo, pero bueno...) es que no me sirve de aprendizaje. No noto un cambio gradual, no me noto crecer poco a poco. Hoy soy una persona totalmente diferente de la que era la semana pasada: otros recuerdos, otro estado de ánimo. Sexy. Paso de todos vosotros. Por fin no os necesito. Siempre que toco el mundo suena una nota. Vamos. No tengas miedo a equivocarte. Me doy cuenta de que nada es definitivo. Solo parece importante en mi mente, pero cuando se hace realidad, no es para tanto. Hablo de planes de vida, de proyectos, de miedos, de soledades. Quería ser un joven maldito, pero me estoy perdiendo por el camino. Me estoy quedando en la estación anterior, en la cínica. Un maldito joven descreído. En eso me estoy convirtiendo. O me he convertido ya y todo esto son recuerdos construidos, ¿quién sabe?. Quiero pintar, quiero huir, huir lejos para reencontrarme contigo en un futuro que no es este, en una Arcadia solo para nosotros, de acceso restringido. Sigo siendo un romántico gilipollas. Dame tus armas, dame tu parte del robo: estas fuera del trato. No me gusta esa manera de enfocar las cosas que tienes. Mátame ahora si te atreves. Será una perdida de tiempo. Soy inmortal. Me estoy dando cuenta. Y todos tus artificios modernos no te servirán para nada: te hundirás en la mierda. En esa mierda que he creado especialmente para ti, con el sabor que más te gusta. Uh, demasiado violento. Calma. Joder. Todavía hay demasiados rincones en los que meter la nariz, tengo curiosidad. No es momento de pararse aqui. Ni mucho menos. Pero bueno, ya vuelve la megalomanía. Sigo estando tan flojo como hace un mes. El cambio no existe. Es todo una ficción. En fin, ya hablo demasiado. Musica: Florence, siempre Florence y una fiesta interminable: eso que se baila ahora, el fast-hedonism, equivalente vital de la comida basura. Es un tema interesante. Pensaré en ello. Máximo exponente: Pitbull. Por último, uno de mis nuevos vicios: Stockhausen. Nunca me ha gustado decir adios.
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